Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 16 · CONSUELO

Dios, nuestro refugio en la soledad

Bosquejo 61

Lee antes de preparar: el Salmo 25 completo. David pide ayuda, perdón y guía, y en los versículos 16 y 17 dice con franqueza que se siente solo y afligido.

Idea central, en una frase: Cuando nos sentimos solos, podemos decírselo a Dios tal como es, y volver los ojos a él.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Pregunta: ¿te has sentido alguna vez solo, aun rodeado de gente? No pidas respuesta en voz alta. Di que la Biblia no esconde esa experiencia: David la puso por escrito.

1 · Decirlo sin adornos (versículo 16)

Qué dice el texto: David le pide a Dios que lo mire y tenga misericordia de él, porque está solo y afligido.

Qué explicar: David no finge fortaleza ni usa palabras bonitas: dice «estoy solo». Eso es permitido en la oración. No hace falta esperar a estar mejor para hablar con Dios. Hay una honestidad que la Biblia recibe.

Pregunta para dejar en el aire: si te sientes solo, ¿se lo has dicho a Dios con esas palabras?

2 · Volver los ojos a Dios (versículos 15-16)

Qué dice el texto: David dice que sus ojos están siempre puestos en el Señor.

Qué explicar: en la soledad es tentador buscar refugios que no llenan: el teléfono, el trabajo, la comida, relaciones que hacen daño. David escoge mirar a Dios. Eso no quita la soledad de golpe, pero le da un lugar donde apoyarse.

Una imagen que ayuda: una lámpara encendida en una casa vacía. No llena la casa, pero se ve luz por la ventana.

3 · Angustias que crecen, y un Dios que saca (versículos 17-18)

Qué dice el texto: David reconoce que las angustias de su corazón se han multiplicado, y le pide a Dios que lo saque de sus congojas, que mire su aflicción y su trabajo.

Qué explicar: la soledad puede hacer que todo pese más. David no explica el porqué; simplemente pide que Dios actúe. La salida rara vez es inmediata, pero Dios no aparta su mirada de quien lo busca: por eso, en la soledad, busca más de su presencia. Y Jesús prometió estar con los suyos todos los días (Mateo 28:20).

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Cada día de esta semana dile a Dios, con tus palabras, cómo te sientes.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿te has sentido alguna vez solo, aun rodeado de gente? Respóndela con David: él también se sintió solo y afligido, y lo dijo sin adornos; y en esa soledad volvió sus ojos a Dios, que lo mira con misericordia. Y repite en voz alta la idea central: Cuando nos sentimos solos, podemos decírselo a Dios tal como es, y volver los ojos a él.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

Dios no deja solo a quien lo busca, y Jesús prometió estar con los suyos todos los días. Si nunca lo has recibido como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo. Y si ya lo conoces, pero la soledad te fue alejando también de él, hoy puedes volver y consagrarle de nuevo tu vida.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron y por los que hoy se sienten solos, para que sepan que Dios los ve y que no están solos. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!