Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 16 · CONSUELO

Consolados para consolar a otros

Bosquejo 62

Lee antes de preparar: 2 Corintios 1:3-11. Pablo cuenta que en Asia pasó por una prueba tan grande que perdió la esperanza de vivir. Su consuelo nace de esa experiencia.

Idea central, en una frase: El consuelo que recibimos de Dios en la aflicción nos prepara para consolar a otros.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Pregunta: ¿recuerdas a alguien que te consoló en un momento duro? ¿Qué hizo? Deja unos segundos.

1 · Padre de misericordias y Dios de toda consolación (versículo 3)

Qué dice el texto: Pablo alaba a Dios como el Padre que tiene compasión y que consuela siempre.

Qué explicar: el consuelo es parte del carácter de Dios. No espera que la persona esté fuerte: se acerca cuando está débil.

Pregunta para dejar en el aire: ¿le has contado a Dios cómo te sientes?

2 · Un consuelo que se comparte (versículo 4)

Qué dice el texto: Pablo dice que Dios nos consuela en toda tribulación para que podamos consolar a los que están en cualquier angustia.

Qué explicar: el dolor vivido nos enseña a acompañar. Quien pasó por el duelo sabe qué sirve y qué no.

Una imagen que ayuda: un río de montaña: recibe agua de arriba y la lleva abajo. No la guarda.

3 · Confiar en el Dios que resucita (versículos 8-11)

Qué dice el texto: Pablo cuenta que perdió la esperanza de vivir para aprender a no confiar en sí mismo, sino en Dios que resucita a los muertos, y agradece por la oración de la iglesia.

Qué explicar: el sufrimiento de Pablo no fue una lección fácil, pero lo acercó a Dios. Y menciona que otros oraron por él. Consolar y ser consolado ocurre en comunidad.

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Si conoces a alguien que atraviesa un dolor que tú conoces de cerca, acércate esta semana y acompáñalo escuchando más que hablando.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿recuerdas a alguien que te consoló en un momento duro? Respóndela con Pablo: a veces fue alguien que ya había pasado por algo parecido; Dios nos consuela para que podamos consolar a otros. Y repite en voz alta la idea central: El consuelo que recibimos de Dios en la aflicción nos prepara para consolar a otros.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

Dios es el Padre que consuela, y hoy quiere consolarte a ti. Si nunca has recibido a Jesús como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo. Y si ya lo conoces, pero el dolor te fue alejando de él, hoy puedes volver a su consuelo y consagrarle de nuevo tu vida.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que los presentes reciban consuelo y lo compartan. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!