Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 8 · TESTIMONIO Y MISIÓN

Zaqueo: el hombre a quien Jesús buscó

Bosquejo 31

Lee antes de preparar: Lucas 19:1-10. Zaqueo era jefe de los cobradores de impuestos de Jericó y rico. Para su pueblo, eso significaba ladrón y traidor. Fíjate en el orden de los hechos: Jesús lo llama primero, va a su casa, y solo después Zaqueo cambia.

Idea central, en una frase: Jesús busca a quien nadie busca, y cuando alguien lo recibe, su vida entera cambia.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Pregunta: ¿hay en tu barrio alguien a quien casi nadie saluda? No pidas nombres. Di que hoy vamos a ver qué hizo Jesús con alguien así.

1 · Jesús lo llama por su nombre (versículos 1-5)

Qué dice el texto: Zaqueo era bajo de estatura y quería ver quién era Jesús, así que corrió y se subió a un árbol. Jesús pasó por ahí, levantó la vista, lo llamó por su nombre y le dijo que hoy tenía que quedarse en su casa.

Qué explicar: Zaqueo hizo algo poco digno para un hombre importante: correr y subirse a un árbol. Quería ver, sin imaginarse que lo iban a ver a él. Jesús lo vio primero, lo nombró y se invitó a su casa. La multitud, de hecho, criticó que lo hiciera. La iniciativa fue de Jesús.

Pregunta para dejar en el aire: ¿qué has hecho por «ver» a Jesús, y qué crees que él ha hecho por verte a ti?

2 · El encuentro cambia hasta el bolsillo (versículos 6-8)

Qué dice el texto: Zaqueo lo recibió con alegría. La gente murmuró porque Jesús se había ido a alojar con un pecador. Zaqueo se puso de pie y dijo que daría la mitad de sus bienes a los pobres y que, si había defraudado a alguien, lo devolvería multiplicado por cuatro.

Qué explicar: el cambio de Zaqueo llegó después de recibir a Jesús, no antes. Nadie le puso condiciones para que Jesús entrara a su casa. Lo que promete, además, es mucho más que un «lo siento»: toca su dinero, que era donde estaba su pecado. Arrepentirse de verdad suele tener un costo concreto.

Una imagen que ayuda: abrir las ventanas de una casa cerrada mucho tiempo. Entra luz, y se ve lo que había que limpiar.

3 · Lo que vino a hacer Jesús (versículos 9-10)

Qué dice el texto: Jesús dice que ese día había llegado la salvación a aquella casa, y que él había venido para buscar y rescatar a los perdidos.

Qué explicar: esa es la razón de todo. Jesús no se acercó por casualidad ni por compromiso: vino a buscar. Los que murmuraban tenían razón en lo que Zaqueo había sido; se equivocaban en lo que Jesús hacía. Y los que hoy se sienten demasiado lejos pueden saber que él sigue buscando.

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Piensa en alguien a quien tu entorno rechaza y ofrécele esta semana un gesto de acogida: un saludo con su nombre, una invitación, una conversación. Y si tienes algo que devolver o reparar a alguien, da un paso concreto para hacerlo.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿hay en tu barrio alguien a quien casi nadie saluda? Respóndela con Lucas: a Zaqueo nadie lo buscaba, y Jesús lo llamó por su nombre, entró a su casa, y su vida cambió por completo. Y repite en voz alta la idea central: Jesús busca a quien nadie busca, y cuando alguien lo recibe, su vida entera cambia.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

Jesús vino a buscar a los que estaban perdidos, y hoy te busca a ti por tu nombre. Si nunca lo has recibido, hoy puedes abrirle la puerta, como Zaqueo, y recibirlo como tu Señor y Salvador. Y si ya lo conoces, pero te alejaste, hoy puedes volver y consagrarle de nuevo tu vida.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que los presentes tengan el corazón de Jesús para quien está lejos. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!