
Mirar con la compasión de Cristo
Bosquejo 30
Lee antes de preparar: Mateo 9:35-38 y el versículo 1 del capítulo 10. Jesús recorre ciudades enseñando y sanando, ve a la multitud, y lo que siente es compasión. Después habla de la cosecha y de la falta de trabajadores. Fíjate en lo que ocurre enseguida, al comienzo del capítulo 10: Jesús llama a sus doce discípulos y les da autoridad, y pocos versículos después los envía (10:5).
Idea central, en una frase: La evangelización empieza cuando aprendemos a ver a las personas como Jesús las ve, con compasión, y eso nos lleva a orar y a actuar.
Duración aproximada: 15 a 20 minutos.
Para empezar
Pregunta: cuando ves a una multitud en la calle, ¿qué sientes: molestia, indiferencia, compasión? Deja unos segundos. Puedes empezar tú con tu propia respuesta.
1 · La mirada de Jesús (versículo 36)
Qué dice el texto: Jesús ve a la multitud y siente compasión, porque la ve cansada y desorientada, sin quien la guíe.
Qué explicar: Jesús no miró a la gente con juicio, sino con ternura. Vio el cansancio y la desorientación detrás de las caras. Ver así es un aprendizaje: en lugar de mirar con crítica, preguntarnos qué necesita cada persona.
Pregunta para dejar en el aire: ¿hay alguien a quien mires con crítica y a quien Jesús miraría con compasión?
2 · La cosecha es grande (versículos 37-38)
Qué dice el texto: Jesús dice a sus discípulos que hay mucho por recoger y pocas manos para hacerlo.
Qué explicar: la imagen es de urgencia amable, no de presión. Hay gente lista para escuchar. El problema no es la falta de personas dispuestas, sino la falta de quienes vayan a ellas. No se trata de números, sino de que cada persona vale.
Una imagen que ayuda: un campo maduro que se echará a perder si nadie sale a recogerlo.
3 · Orar y ser enviado (versículo 38 y 10:1)
Qué dice el texto: Jesús pide orar para que el dueño de la cosecha envíe trabajadores. Y en el capítulo siguiente, esos mismos discípulos son los enviados.
Qué explicar: la oración no reemplaza la acción; suele conducir a ella. Quien pide que Dios envíe obreros puede descubrir que le toca a él. Orar con compasión abre los ojos y abre los pies.
Aplicación práctica durante la semana
Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:
Esta semana, si te sorprendes criticando a la gente de tu entorno, cámbialo por una oración de compasión por ellos. Y pídele a Dios que te muestre a una persona a quien acercarte.
Cierre y llamado
1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: cuando ves a una multitud en la calle, ¿qué sientes: molestia, indiferencia o compasión? Respóndela con Jesús: él vio a la gente cansada y desorientada, sintió compasión, y envió a sus discípulos a buscarla. Y repite en voz alta la idea central: La evangelización empieza cuando aprendemos a ver a las personas como Jesús las ve, con compasión, y eso nos lleva a orar y a actuar.
2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:
Esa mirada de compasión también está puesta en ti hoy. Si nunca has recibido a Jesús como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo. Y si ya lo conoces, pero se te fue enfriando el corazón por los demás, hoy puedes volver y consagrarle de nuevo tu vida.
Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.
3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que los presentes vean con los ojos de Jesús a quienes tienen cerca. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.
¡Dios te bendiga!