
Hambre y sed de la presencia de Dios
Bosquejo 82
Lee antes de preparar: el Salmo 42 completo. Quien lo escribió está lejos del templo, con lágrimas, y otros le preguntan burlones dónde está su Dios (versículos 3 y 10). Los versículos 1 y 2 son los más conocidos, pero el resto del salmo habla de una tristeza real. Léelo entero.
Idea central, en una frase: Necesitamos a Dios como se necesita el agua, y podemos decírselo aun cuando estemos abatidos.
Duración aproximada: 15 a 20 minutos.
Para empezar
Pregunta: ¿qué se siente tener mucha sed, de verdad, y no poder tomar agua? Deja que respondan. Con esa imagen, lee el salmo.
1 · El alma que tiene sed (versículos 1-2)
Qué dice el texto: el salmista compara su deseo de Dios con el de un ciervo que busca corrientes de agua.
Qué explicar: el cuerpo necesita agua sin que nadie se lo enseñe. La imagen dice que la necesidad de Dios no es un lujo religioso: es algo vital. Los logros y los bienes no llenan ese vacío, porque no fueron hechos para eso.
Pregunta para dejar en el aire: ¿hay algo con lo que hayas intentado calmar una sed que solo Dios llena?
2 · Un Dios vivo (versículo 2)
Qué dice el texto: el salmista dice que su alma tiene sed del Dios vivo.
Qué explicar: no se busca una idea ni un código moral, sino a alguien vivo. Conviene distinguir entre tener información sobre Dios y tener trato con él. La oración y la lectura son el lugar donde se conoce a alguien que vive.
Una imagen que ayuda: hablar con alguien por teléfono y mirar su foto. Una es una relación; la otra, un recuerdo.
3 · Cuando la sed viene con lágrimas (versículos 3-5)
Qué dice el texto: el salmista cuenta que sus lágrimas han sido su alimento, que otros se burlan, y que se pregunta por qué está abatido; luego se dice a sí mismo que espere en Dios.
Qué explicar: el deseo de Dios en la Biblia convive con la tristeza. No hay que esperar a sentirse bien para buscarlo. El salmista se habla a sí mismo: decide esperar aunque no lo sienta. Por eso conviene apartar tiempo concreto para estar con Dios, porque la sed se calma bebiendo.
Aplicación práctica durante la semana
Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:
Aparta cada día de esta semana quince minutos en un lugar tranquilo, sin el teléfono, para leer un pasaje y hablar con Dios. Si estás seco o triste, díselo así.
Cierre y llamado
1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿qué se siente tener mucha sed y no poder tomar agua? Respóndela con el salmo: así necesita el alma a Dios; y quien lo escribió, aun con lágrimas, decidió seguir esperando en él. Y repite en voz alta la idea central: Necesitamos a Dios como se necesita el agua, y podemos decírselo aun cuando estemos abatidos.
2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:
Jesús invitó a venir a él a todo el que tiene sed. Si nunca lo has recibido como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo y beber de esa fuente. Y si ya lo conoces, pero llevas tiempo seco por dentro, hoy puedes volver a él y consagrarle de nuevo tu vida.
Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.
3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que los presentes se acerquen a la fuente, tal como están. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.
¡Dios te bendiga!