
La integridad del líder en la enseñanza
Bosquejo 48
Lee antes de preparar: Tito 2:1-10. El bosquejo se centra en los versículos 7 y 8. Pablo le dice a Tito que su vida y su enseñanza coincidan.
Idea central, en una frase: Quien enseña muestra con su vida lo que dice, y así su enseñanza es creíble.
Duración aproximada: 15 a 20 minutos.
Para empezar
Pregunta: ¿le crees más a quien dice o a quien hace? Quizá respondan que a quien hace. Con esa idea, lee el pasaje.
1 · Ser ejemplo (versículo 7)
Qué dice el texto: Pablo le pide a Tito que en todo sea un modelo de conducta.
Qué explicar: la vida de quien enseña da o quita autoridad al mensaje. No se pide perfección, sino coherencia y disposición a corregirse. Y aplica a padres, maestros y líderes.
Pregunta para dejar en el aire: ¿lo que enseñas se ve en tu casa?
2 · Seriedad y respeto por la Palabra (versículos 7-8)
Qué dice el texto: Pablo pide una enseñanza limpia, seria, sana y sin nada que reprochar.
Qué explicar: manejar la Palabra con seriedad significa no usarla para manipular ni para hacerse ver. La verdad se dice con respeto.
Una imagen que ayuda: un médico que se cuida a sí mismo. Su consejo pesa más.
3 · Que el adversario no tenga de qué hablar (versículo 8)
Qué dice el texto: Pablo dice que así quien se oponga quedará sin argumentos, al no encontrar nada malo que decir de nosotros.
Qué explicar: el testimonio protege el nombre de Cristo. No se trata de aparentar, sino de vivir de manera que las críticas no tengan base. Y cuando fallamos, se corrige con humildad.
Aplicación práctica durante la semana
Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:
Si hay un área donde lo que enseñas y lo que haces no coinciden, da esta semana un paso para acercarlos.
Cierre y llamado
1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿le crees más a quien dice o a quien hace? Respóndela con Pablo: a quien hace; por eso pidió a Tito que su vida mostrara lo que enseñaba, para que el mensaje fuera creíble. Y repite en voz alta la idea central: Quien enseña muestra con su vida lo que dice, y así su enseñanza es creíble.
2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:
El mejor mensaje es una vida cambiada por Jesús. Si nunca lo has recibido como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo. Y si ya lo conoces, pero hay distancia entre lo que dices y lo que vives, hoy puedes entregárselo y consagrarle de nuevo tu vida.
Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.
3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que los presentes vivan lo que enseñan. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.
¡Dios te bendiga!