
El mayor mandamiento
Bosquejo 44
Lee antes de preparar: Mateo 22:34-40. Unos fariseos le preguntan a Jesús cuál es el mayor mandamiento, con la intención de ponerlo a prueba (versículos 34-35). Jesús responde citando dos textos del Antiguo Testamento: Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18.
Idea central, en una frase: Toda la Ley y los Profetas dependen de amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a nosotros mismos.
Duración aproximada: 15 a 20 minutos.
Para empezar
Pregunta: si tuvieras que resumir en una sola frase lo que Dios pide, ¿cuál sería? Deja que respondan. Es lo que le preguntaron a Jesús.
1 · Amar a Dios con todo (versículos 36-38)
Qué dice el texto: Jesús responde que el primero y mayor mandamiento es amar al Señor con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente.
Qué explicar: el amor a Dios abarca a toda la persona: los afectos, la vida entera y el pensamiento. Amar a Dios no es solo sentir; también es pensar, estudiar, hacer preguntas con honestidad y ordenar la vida a su voluntad. No hay una parte nuestra que quede fuera.
Pregunta para dejar en el aire: ¿con cuál de las tres partes te resulta más natural amar a Dios, y cuál quieres cuidar más?
2 · El segundo es parecido (versículo 39)
Qué dice el texto: Jesús añade que el segundo es semejante: amar al prójimo como a uno mismo.
Qué explicar: el segundo no compite con el primero: es el mismo amor que se dirige a las personas. Juan lo dice sin rodeos: no se puede amar a Dios y despreciar al hermano (1 Juan 4:20). Y «como a ti mismo» da por hecho que una persona se cuida a sí misma: el trato que cada uno desea para sí es la medida.
Una imagen que ayuda: una puerta con dos bisagras. Si una falla, la puerta no cierra bien.
3 · De estos dos depende todo (versículo 40)
Qué dice el texto: Jesús dice que de estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.
Qué explicar: esto sirve como lente para leer toda la Biblia, y también como guía para las decisiones de cada día: hacia esos dos amores se orienta todo lo demás.
Aplicación práctica durante la semana
Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:
Cada día de esta semana haz un acto concreto de amor a Dios (un tiempo de oración, una lectura, un canto) y uno de amor al prójimo (una ayuda, una llamada, un perdón). Anótalos.
Cierre y llamado
1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: si tuvieras que resumir en una sola frase lo que Dios pide, ¿cuál sería? Respóndela con Jesús: amar a Dios con todo lo que somos, y al prójimo como a nosotros mismos; de eso depende todo lo demás. Y repite en voz alta la idea central: Toda la Ley y los Profetas dependen de amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a nosotros mismos.
2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:
Amamos porque Dios nos amó primero, y su amor se ve en Jesús. Si nunca lo has recibido como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo. Y si ya lo conoces, pero tu amor por Dios o por los demás se fue enfriando, hoy puedes volver a él y consagrarle de nuevo tu vida.
Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.
3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que los presentes vivan estos dos amores. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.
¡Dios te bendiga!