
Libres de la murmuración y el chisme
Bosquejo 43
Lee antes de preparar: Efesios 4:25-32. Es el mismo pasaje del bosquejo 42 («La hermosura de la amabilidad»), que se centra en el versículo 32. Este se centra en el versículo 29 y va más al punto: el chisme.
Idea central, en una frase: Que nuestras palabras sirvan para edificar y dar gracia a quien las oye, no para destruir la reputación de nadie.
Duración aproximada: 15 a 20 minutos.
Para empezar
Pregunta: ¿alguna vez supiste que hablaron mal de ti a tus espaldas? ¿Cómo te sentiste? No pidas respuesta en voz alta. Di que todos hemos estado de los dos lados.
1 · Ninguna palabra dañada (versículo 29)
Qué dice el texto: Pablo pide que ninguna palabra mala salga de la boca del creyente.
Qué explicar: la palabra que Pablo usa se aplica a algo podrido. Se refiere a la crítica que solo destruye, a la murmuración y al comentario con mala intención. Un chisme se reconoce fácil: la persona de la que se habla no está presente y no puede defenderse.
Pregunta para dejar en el aire: ¿hay alguna historia sobre otra persona que hayas contado sin que ayudara a nadie?
2 · La palabra oportuna (versículo 29)
Qué dice el texto: en cambio, Pablo pide hablar lo que sirva para edificar, según la necesidad del momento.
Qué explicar: no se pide callar todo. Hay palabras que hay que decir: una corrección con amor, un ánimo, una advertencia. El criterio es si edifica y si es oportuna.
Una imagen que ayuda: un albañil y un demoledor. Los dos hacen ruido con las manos; uno construye y el otro derriba.
3 · Dar gracia a quien escucha (versículo 29)
Qué dice el texto: Pablo cierra pidiendo que las palabras den gracia a los que las oyen.
Qué explicar: una conversación puede dejar a quien la oye mejor o peor. Convertirse en alguien que cambia de tema cuando empieza el chisme, o que dice algo bueno de la persona ausente, hace la paz. Es una forma pequeña y poderosa de ayudar a una comunidad.
Aplicación práctica durante la semana
Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:
Si esta semana alguien empieza a contarte un chisme, cambia el tema con amabilidad o di algo bueno de la persona ausente. Y si tú contaste alguno, repáralo con quien corresponda.
Cierre y llamado
1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿alguna vez supiste que hablaron mal de ti a tus espaldas? Respóndela con Pablo: por eso queremos que nuestras palabras edifiquen y den gracia a quien las oye, como el albañil que construye. Y repite en voz alta la idea central: Que nuestras palabras sirvan para edificar y dar gracia a quien las oye, no para destruir la reputación de nadie.
2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:
La palabra que más ha edificado nuestra vida es la de Jesús, que nos llama. Si nunca lo has recibido como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo. Y si ya lo conoces, pero tu boca ha herido la reputación de otros, hoy puedes pedirle perdón y consagrarle de nuevo tu vida.
Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.
3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que la boca de los presentes edifique. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.
¡Dios te bendiga!