
Cuaderno
Es tuyo. Escribe en él.
Nombre: ______________________________ Fecha en que empecé: ____/____/______
Antes de empezar
Este cuaderno es tuyo y nadie te lo va a revisar. Escribe lo que quieras, incluso lo que te da pena o lo que no entiendes. Sobre todo eso. Vas a tener cuatro encuentros con alguien de la iglesia, uno por semana, de una hora. No son clases: son conversaciones. Puedes preguntar cualquier cosa, y si la persona no sabe la respuesta, te va a decir que no sabe y la va a averiguar.
Lo único que te pedimos: que traigas el cuaderno a los cuatro encuentros y que anotes durante la semana lo que no entiendas. Esas anotaciones son lo más importante que va a pasar aquí.
Semana 1 · ¿Qué me pasó realmente?
«Mas a todos los que le recibieron... les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.» Juan 1:12
Lo que hiciste fue recibir a alguien. Y esto es lo más importante de esta semana: Dios cumple lo que promete. Va a haber días en que sientas mucho y días en que no sientas nada; la promesa de Dios es la misma en los dos. Y si un día te alejas, puedes volver a Él. Otra cosa que conviene saber desde hoy: si algún día fallas, no te asustes y, sobre todo, no te escondas. En la semana 3 vamos a hablar justamente de eso.
¿Qué te hizo decidirte?
¿Qué es lo que más te preocupa de lo que empezaste?
Esta semana
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Leer el Evangelio de Juan, capítulo 1. Sin apuro.
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Anotar abajo lo que no entiendas.
Lo que no entendí
Semana 2 · Cómo leer la Biblia sin perderme
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.» Salmo 119:105
Una lámpara de camino no ilumina todo el trayecto: ilumina el siguiente paso. Así funciona esto.
Cómo se busca un versículo
«Juan 3:16» quiere decir: libro de Juan, capítulo 3, versículo 16. Los números grandes son capítulos; los chiquitos, versículos. Al principio de la Biblia hay un índice con la página de cada libro.
Tres preguntas para cada vez que leas
1. ¿Qué dice aquí de Dios? 2. ¿Qué dice de las personas? 3. ¿Hay algo que tenga que ver con mi vida hoy?
Si no entiendes algo
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Pásale por encima y sigue leyendo: muchas veces se aclara más adelante.
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Anótalo aquí.
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Pregúntaselo a quien te acompaña. Si no sabe, van los dos y le preguntan al pastor o la pastora.
Lo que no entendí
Semana 3 · Cómo hablar con Dios
«Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.» Mateo 6:8
Si Él ya sabe, entonces orar no es informarle nada ni convencerlo. Es estar con Él. Puedes hablarle como le hablas a alguien que te quiere: en voz alta o por dentro, en la calle o en la cama, con tus propias palabras.
Cuatro cosas que caben en cinco minutos
1. Darle gracias por algo concreto de hoy. 2. Decirle lo que hiciste mal, con su nombre y sin excusas. 3. Pedirle por otras personas. 4. Pedirle por ti. No hay que hacer las cuatro todos los días.
Y si fallo
«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados.» 1 Juan 1:9
Confesar es decirle a Dios lo que hiciste, con su nombre, sin excusas y sin adornos. Él perdona: no tienes que ganarte el regreso. En Lucas 15 hay un hijo que se fue de su casa y volvió arruinado. Su papá lo vio cuando todavía estaba lejos. Y corrió. El papá corrió a abrazarlo.
Lo más importante de esta semana: el día que falles, el peor error no es lo que hiciste: es esconderte. Ese día es cuando más te ayuda orar y escribirle a quien te acompaña. No desaparezcas.
Algo que le pedí a Dios esta semana
Algo por lo que le di gracias
Semana 4 · Por qué no puedo hacer esto solo
«No dejando de congregarnos... sino exhortándonos.» Hebreos 10:25
Fíjate para qué dice que sirve juntarse: para animarnos unos a otros. Vas a encontrar hermanos que te van a querer de verdad, y otros con los que te costará más. Alguien te va a decepcionar en algún momento. La iglesia está hecha de gente en proceso, igual que tú: no llegaste a un lugar de perfectos, llegaste a un lugar de gente que está siendo arreglada.
Si un día alguien de la iglesia te falla: no te vayas de Dios por eso. Díselo a quien te acompaña. Ninguna persona de aquí es la razón por la que estás aquí.
Tres nombres que quiero aprenderme esta semana
¿Quién de tu casa o de tu calle está donde estabas tú hace un mes?
Mis primeros 30 días
Un pedacito por día. No hay que leer mucho: hay que leer seguido. Si un día no puedes, al siguiente sigues donde ibas — no hay que reponer ni empezar de nuevo. Empezamos por el Evangelio de Juan porque cuenta quién es Jesús. Después vienen algunos Salmos, que son oraciones escritas por gente que estaba pasando por algo.
Día Lectura Leído Una idea que me quedó
Día 1 Juan 1
Día 2 Juan 2
Día 3 Juan 3
Día 4 Juan 4
Día 5 Juan 5
Día 6 Juan 6
Día 7 Juan 7
Día 8 Juan 8
Día 9 Juan 9
Día 10 Juan 10
Día Lectura Leído Una idea que me quedó
Día 11 Juan 11
Día 12 Juan 12
Día 13 Juan 13
Día 14 Juan 14
Día 15 Juan 15
Día 16 Juan 16
Día 17 Juan 17
Día 18 Juan 18
Día 19 Juan 19
Día 20 Juan 20
Día Lectura Leído Una idea que me quedó
Día 21 Juan 21
Día 22 Salmo 23
Día 23 Salmo 1
Día 24 Salmo 103
Día 25 Salmo 121
Día 26 Salmo 32
Día 27 Salmo 139
Día 28 Salmo 91
Día 29 Salmo 34
Día 30 Salmo 27
Y después de los cuatro encuentros
Cuatro semanas no te convierten en experto, y no era esa la idea. Lo que tienes ahora es un comienzo, un plan de lectura, una manera de orar y alguien que te conoce. 1. Sigue leyendo. Cuando termines los 30 días, continúa con el Evangelio de Marcos y después con Hechos. 2. Sigue orando, aunque sean tres minutos y aunque no sientas nada. 3. Congrégate con constancia, en los cultos de tu iglesia. La constancia es la que va echando raíz. 4. Si fallas, no te escondas. Escríbele a quien te acompañó. Para eso está.
Y si un día sientes que no avanzas, vuelve a esta página y lee la fecha que escribiste en la portada. Ese día pasó algo real, y no depende de cómo te sientas hoy.
«El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará.»
Filipenses 1:6
Puede reproducirse libremente para uso de tu congregación. El texto bíblico conserva los derechos de su editor.
¡Dios te bendiga!