Audiovisión Musical
CURSO DE EVANGELISMO PARA LA IGLESIA · EL QUE ESTÁ AL LADO
CUADERNO DEL PARTICIPANTE

Cuaderno del participante

Cuatro semanas · Escribe aquí, es tuyo

Este cuaderno es tuyo

Nadie te lo va a revisar ni te lo va a pedir. Lo que escribas aquí es entre tú y Dios. Escríbelo con confianza, incluso lo que te da vergüenza. Tráelo a las cuatro sesiones y déjalo en tu casa entre semana, en un lugar donde lo veas: al lado de la Biblia, en la mesa de noche, donde te ayude a acordarte.

Una cosa importante: este curso acompaña tu fidelidad: si oraste, si te acercaste, si escuchaste. El resultado le toca a Dios. «Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios» (1 Corintios 3:6).

Semana 1 · Por qué no hablo

Pedro negó a Jesús tres veces delante de gente común. Semanas después predicó a una multitud y se añadieron tres mil personas. Entre una escena y la otra no pasó que se volviera valiente por su cuenta: Jesús lo restauró, y Dios lo sostuvo (Juan 21:15-17).

Mi miedo verdadero

Lo que de verdad me detiene a mí es:




Lo que anoté de la conversación




Mi tarea de esta semana

Semana 2 · Los cinco que ya tengo

Jesús no dejó que el hombre de Gadara se fuera con Él. Lo mandó de vuelta a su casa, con los suyos — la misma gente que lo había visto en su peor momento.

«Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo.» Marcos 5:19

MIS CINCO

Cinco personas concretas que ya están en mi vida y que están fuera de mi círculo de la iglesia. Con nombre. No categorías: personas.

N.º Nombre Quién es para mí Por qué voy a orar

1

2

3

4

5

Si no te salen cinco: no importa. Si salen tres, van tres. Y si no te sale ninguno, pregúntate: ¿quién me vende? ¿quién trabaja a mi lado? ¿a quién saludo todos los días? ¿quién de mi familia está fuera de mi círculo de la iglesia?

Semana 3 · Cómo se empieza

Jesús empezó la conversación con la mujer samaritana pidiéndole un favor: «Dame de beber.» No llegó a arreglarle la vida. Llegó necesitando agua. Y le dio espacio para hablar.

«Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia.» 1 Pedro 3:15

Una pregunta que le puedo hacer esta semana a alguno de mis cinco

A: ________________________________________________________________

Le voy a preguntar: ______________________________________________


Mi tarea de esta semana

Qué pasó cuando hablé




Semana 4 · Qué digo cuando llegue el momento

A un hombre que había nacido ciego lo interrogaron los hombres más preparados de la ciudad. No pudo responder sus preguntas de teología. Y le bastó una sola frase.

«Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.»

Juan 9:25

MI TESTIMONIO EN TRES FRASES

Sin lenguaje de iglesia que un vecino no entendería. Sin exagerar. Tres frases.

Cómo era mi vida antes



Qué pasó



Cómo es ahora



Si te preguntan algo que no sabes: la respuesta correcta es «no lo sé». Y después: «déjame averiguarlo y te digo». Eso, además, te da una razón para volver a conversar.

Mi hoja de seguimiento

Marca con una X. Esta hoja no se entrega a nadie: es para que te veas avanzando. Fíjate en lo que se marca: oré, hablé, invité. Son cosas que tú puedes hacer; el resultado depende de Dios. Una semana en la que oraste por tus cinco y no hablaste con ninguno es una semana en la que fuiste fiel.

Semana 1

Nombre Oré por él/ella Hablé con él/ella Lo invité Mostró interés
1.
2.
3.
4.
5.

Semana 2

Nombre Oré por él/ella Hablé con él/ella Lo invité Mostró interés
1.
2.
3.
4.
5.

Semana 3

Nombre Oré por él/ella Hablé con él/ella Lo invité Mostró interés
1.
2.
3.
4.
5.

Semana 4

Nombre Oré por él/ella Hablé con él/ella Lo invité Mostró interés
1.
2.
3.
4.
5.

Y ahora que terminó el curso

Cuatro sesiones no te convierten en evangelista, y no era esa la idea. Lo que tienes ahora son cinco nombres, una lista de oración y una conversación empezada. Eso es más de lo que tenías hace un mes.

Cuatro cosas para seguir adelante

1. Sigue orando por tus cinco. Un minuto al día. Si alguno de ellos llega a Cristo, agrega otro nombre a la lista. 2. Dale tiempo. Mantente cerca: a veces la conversación llega en un momento difícil, y ahí la cercanía vale mucho. 3. Cuando alguien muestre interés de verdad, cuéntaselo al pastor o la pastora. No tienes que acompañarlo solo: así esa persona recibe más apoyo. 4. Vuelve a esta hoja dentro de un mes y léela. Vas a ver lo que sí pasó.

Y si en cuatro semanas no pasó nada visible con ninguno de los cinco, tu fidelidad cuenta igual. Nehemías oró cuatro meses antes de que se abriera la primera puerta.

«Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales.»

Marcos 5:19

Puede reproducirse libremente para uso de tu congregación. El texto bíblico conserva los derechos de su editor.

¡Dios te bendiga!