Audiovisión Musical
ESCUELA BÍBLICA MODULAR · MÓDULO CONSTRUCTORES
GUÍA DE CLASE · PÁRVULOS · 3 A 5 AÑOS

Guía de clase · Párvulos (3 a 5 años)

Las cinco clases desarrolladas, listas para dar

Cómo usar esta guía

A esta edad la clase no se da: se juega, se canta y se cuenta. Esta guía trae cinco clases cortas, pensadas para que el niño se mueva cada pocos minutos y escuche la historia en menos de cinco. No te preocupes si al final del día el niño no puede repetirte la lección. A esta edad lo que queda no es el contenido: queda que la iglesia es un lugar bueno, que ahí lo quieren y que ahí se habla de un Dios que lo cuida. Eso es muchísimo, y es lo que hay que lograr.

Claves de esta edad

Regla de oro de esta edad: un adulto por cada seis niños como máximo. Si tienes más niños que eso y no consigues ayuda, pide a dos adolescentes de la iglesia que te ayuden, siempre junto a un adulto del equipo: ayudan, pero no cuentan para la proporción. A esta edad, un momento de descuido basta para un accidente.

Día 1 · La pared caída

Pasaje: Nehemías 1

Versículo de memoria: «Dios me escucha.» (basado en Nehemías 1:6)

Verdad central: Cuando estamos tristes, le contamos a Dios.

Materiales: Bloques o cajitas, un muñequito, creyones gruesos, ladrillos de papel.

Antes de la clase

Para empezar (5 minutos)

Armen entre todos una torre alta con los bloques. Cuando esté lista, túmbala tú con la mano. Ellos van a gritar. Déjalos. Pregunta con cara triste: «¿Qué le pasó a nuestra torre?» «¡Se cayó!» Di: «Hoy vamos a oír de un señor que un día supo que una pared muy grande se le había caído. Se llamaba Nehemías.» Que repitan el nombre aplaudiendo cada sílaba: Ne-he-mí-as.

La historia

Había un señor que se llamaba Nehemías. Vivía muy lejos, en la casa de un rey. Un día llegó su hermano de un viaje muy largo y le contó una noticia triste. Le dijo: «Nehemías, la pared de nuestra ciudad se cayó. Toda. Está en el suelo.»

Actúa. Tumba la torre otra vez, despacio, mientras lo dices. Que lo vean caerse. Nehemías se puso muy, muy triste. Se sentó y lloró. Pero ¿saben qué hizo Nehemías cuando estaba triste? Habló con Dios. Le dijo: «Dios, mi ciudad está caída. Ayúdame.» Y Dios lo escuchó. Dios siempre escucha.

Repitan conmigo: Dios. Me. Escucha.

Conversemos

  1. ¿Qué se le cayó a Nehemías?

  2. ¿Cómo se puso Nehemías? ¿Triste o contento?

  3. ¿Con quién habló Nehemías?

  4. ¿Dios nos escucha a nosotros?

Actividad: armar y cantar (10 minutos)

Que armen torres con los bloques por parejas. Déjalos tumbarlas y volverlas a armar cuantas veces quieran: eso es exactamente el tema de la semana y a esta edad se aprende haciéndolo. Mientras arman, canten el canto lema. Repítanlo tantas veces como aguanten. Al final, cada niño pega su ladrillo con su nombre en el muro de la pared, con ayuda del maestro.

Para la vida

Cuando estés triste, cuéntale a Dios. Dios te escucha siempre. Repitan juntos, con palmas: «Dios me escucha.»

Oración final

Papá Dios, gracias porque tú nos escuchas. Te queremos. Amén.

Día 2 · El rey dijo que sí

Pasaje: Nehemías 2

Versículo de memoria: «Vamos a construir.» (basado en Nehemías 2:17)

Verdad central: Dios ayuda a los que le piden.

Materiales: Una corona de papel, bloques, creyones, ladrillos de papel.

Antes de la clase

Para empezar (5 minutos)

Ponte la corona y camina como rey. Que se rían. Pregunta: «¿Quién soy yo?» «¡Un rey!» Di: «Hoy Nehemías va a hablar con un rey de verdad. Y le va a pedir algo.»

La historia

Nehemías estaba triste porque la pared de su ciudad se cayó. Todos los días le hablaba a Dios. Todos los días. Un día estaba trabajando con el rey y el rey le vio la carita triste. Y el rey le preguntó: «Nehemías, ¿por qué estás triste?»

Actúa. Ponte la corona y hazlo con voz de rey. Que un niño haga de Nehemías con cara triste.

Nehemías le dijo: «Estoy triste porque la pared de mi ciudad se cayó.» Y el rey le dijo: «¿Y qué quieres tú?» Nehemías habló rapidito con Dios en su corazón, así, sin que nadie lo oyera. Y después le dijo al rey: «Quiero ir a construir la pared otra vez.» ¿Y saben qué dijo el rey? ¡Dijo que sí! Y le dio madera, y le dio permiso, y le dio todo lo que necesitaba.

Dios ayudó a Nehemías. Dios siempre ayuda.

Conversemos

  1. ¿Quién le vio la cara triste a Nehemías?

  2. ¿Qué le pidió Nehemías al rey?

  3. ¿Qué dijo el rey?

  4. ¿Quién ayudó a Nehemías?

Actividad: coronas y construcción (12 minutos)

Cada niño decora una corona de papel con creyones y se la pone. Con las coronas puestas, armen torres entre todos. Canten el canto lema mientras construyen.

Para la vida

Cuando necesites algo, pídele a Dios. Dios te ayuda. Repitan con palmas: «Dios me ayuda.» Peguen su ladrillo en el muro.

Oración final

Papá Dios, gracias porque tú nos ayudas. Amén.

Día 3 · Todos ayudamos

Pasaje: Nehemías 3

Versículo de memoria: «Todos ayudaron.» (basado en Nehemías 3)

Verdad central: Todos podemos ayudar. Nadie sobra.

Materiales: Bloques, una pelota o un objeto para pasar en cadena, ladrillos de papel.

Antes de la clase

Para empezar (6 minutos)

Pon todos los bloques en un extremo del salón y pídele a un solo niño que los traiga todos, uno por uno. Va a tardar y se va a cansar. Después detén el juego y di: «¿Y si ayudamos todos?» Formen una fila y pásense los bloques de mano en mano. Pregunta: «¿Fue más rápido?» ¡Sí! «¡Porque ayudamos todos!»

La historia

Nehemías llegó a la ciudad y vio la pared toda caída, con muchísimas piedras en el suelo. Era muy grande. Nehemías solito no podía. Entonces llamó a toda la gente y les dijo: «¡Vengan! ¡Vamos a construir la pared entre todos!» Y vino un montón de gente. Vinieron los sacerdotes del templo. Vinieron los que trabajaban el oro. Vinieron los que vendían perfume. ¡Y vinieron unas niñas con su papá!

Actúa. Haz la cadena otra vez con los bloques mientras cuentas esta parte. Que ellos sean la gente que construye.

Muchos no eran constructores. ¡Pero todos ayudaron!

Cada uno agarró un pedacito. Uno aquí, otro allá, otro allá. Y así, entre todos, la pared se levantó.

Conversemos

  1. ¿Nehemías podía solito?

  2. ¿Quiénes lo ayudaron?

  3. ¿Cuánto agarró cada uno? ¿Todo o un pedacito?

  4. ¿En qué pueden ayudar ustedes en su casa?

Actividad: la pared de todos (12 minutos)

Entrega a cada niño un ladrillo de papel grande y creyones. Que lo pinten como quieran. Uno por uno, cada niño pega su ladrillo en la pared mientras todos aplauden y dicen su nombre. Al terminar, párense frente a la pared y digan juntos: «¡Todos ayudamos!»

Para la vida

Tú puedes ayudar. Puedes guardar los juguetes, puedes ayudar a alguien de tu casa, puedes obedecer. Repitan con palmas: «Yo. Puedo. Ayudar.»

Oración final

Papá Dios, gracias porque yo también puedo ayudar. Amén.

Día 4 · No tengas miedo

Pasaje: Nehemías 4

Versículo de memoria: «Dios pelea por mí.» (basado en Nehemías 4:20)

Verdad central: Dios nos cuida y nos da fuerza.

Materiales: Bloques, títere o muñeco, creyones, ladrillos de papel.

Antes de la clase

Para empezar (5 minutos)

Armen una torre entre todos. Saca el muñeco y hazlo hablar con voz graciosa: «¡Ay, qué torre tan fea! ¡Eso se cae!» Los niños van a defender su torre. Déjalos. Después di: «A Nehemías le dijeron algo parecido. Vamos a ver qué pasó.»

La historia

La gente estaba construyendo la pared, contentos, trabajando. Pero llegaron unos señores que no querían la pared. Y les dijeron cosas feas. Les dijeron: «¡Ustedes no pueden! ¡Esa pared se va a caer!»

Usa el muñeco. Que el muñeco diga las frases. Los niños van a protestar. Está bien: déjalos defender la pared.

La gente se puso triste. Y además estaban cansados, porque había muchísimas piedras. Entonces Nehemías los reunió a todos y les dijo: «¡No tengan miedo! ¡Nuestro Dios es muy grande! ¡Dios va a pelear por nosotros!» Y siguieron construyendo. Repitan conmigo: Dios. Pelea. Por. Mí.

Conversemos

  1. ¿Qué le dijeron los señores a la gente?

  2. ¿Cómo se puso la gente?

  3. ¿Qué les dijo Nehemías?

  4. ¿Quién pelea por nosotros?

Actividad: mi escudo (12 minutos)

Recorta antes un escudo de cartón para cada niño. Cada uno lo pinta con creyones. Tú escribes en cada escudo: «Dios pelea por mí». Que se lo lleven a su casa. Los papás lo van a leer.

Para la vida

Si alguien te dice cosas feas, tú no eres eso. Dios te quiere y Dios te cuida. Repitan con palmas: «Dios. Me. Cuida.» Peguen su ladrillo.

Oración final

Papá Dios, gracias porque tú nos cuidas y no tenemos miedo. Amén.

Día 5 · ¡La terminamos!

Pasaje: Nehemías 6:15 y 8:10

Versículo de memoria: «Estoy alegre en Dios.» (basado en Nehemías 8:10)

Verdad central: Dios termina lo que empieza, y nos da alegría.

Materiales: Bloques, los dibujos de la semana, últimos ladrillos, algo rico.

Antes de la clase

Para empezar (5 minutos)

Armen la torre más alta que puedan entre todos, sin tumbarla. Cuando esté lista, aplaudan todos. Llévalos al muro de la pared: está casi lleno. Aplaudan otra vez.

La historia

¿Se acuerdan de la pared de Nehemías, que estaba toda caída en el suelo? Pues la gente trabajó, y trabajó, y trabajó... ¡Y la terminaron!

Celebra. Aplaudan, salten, griten «¡la terminaron!». Que la alegría se sienta de verdad.

Toda la pared quedó de pie, bien alta y bien fuerte. Y hasta los señores que se burlaban se quedaron callados, porque vieron que Dios los había ayudado. Y unos días después hicieron una fiesta grandísima. Escucharon la Palabra de Dios. Comieron cosas ricas. Y le mandaron comida a los que no tenían. Y Nehemías les dijo: «¡Estén alegres! ¡Dios nos da alegría!»

Repitan conmigo: ¡Estoy alegre en Dios!

Conversemos

  1. ¿Terminaron la pared? 2. ¿Quién los ayudó? 3. ¿Qué hicieron cuando terminaron? 4. ¿A quién le mandaron comida?

Actividad: fiesta (12 minutos)

Peguen el último ladrillo en el muro. Mírenlo terminado y aplaudan. Canten todos los cantos de la semana. Reparte el refrigerio especial de hoy y celebren. Devuelve los dibujos y trabajos de la semana para que se los lleven a casa.

Para la vida

Dios te quiere mucho, mucho. Jesús vino porque nos ama, y quiere ser tu amigo para siempre. Hoy el pastor o la pastora de la iglesia les va a hablar de Jesús. Repitan con palmas: «Je-sús me a-ma.»

Oración final

El maestro la dice en voz alta, según la costumbre de su iglesia. Quien quiera, la repite en voz baja o en su corazón; no se repite en coro.

Jesús, gracias porque tú me amas. Yo también te amo. Amén.

«Venid, y edifiquemos.» Nehemías 2:17

¡Dios te bendiga!