
Una cartelera clara y al día
Cinco decisiones para que se lea al pasar
| Para quién | Encargados de la cartelera y de los anuncios |
| Nivel | Inicial |
| Se lee en | Cinco minutos |
Una cartelera clara, al día y cuidada se convierte en un lugar que la gente busca con la mirada cada domingo.
Se logra con cinco decisiones, y ninguna cuesta dinero.
Por qué esto no es un tema menor
Puede sonar a que una cartelera es asunto de decoración. Hay una razón para tratarlo con más cuidado.
Habacuc 2:2: Dios le pide al profeta que escriba la visión y la grabe con claridad en tablas, para que se pueda leer de corrido. La instrucción incluye el cómo: escribirlo claro, en tablas, para que se lea con facilidad. No es solo «anúncialo»: es «anúncialo de manera que se entienda». Eso es lo que hace una buena cartelera.
Lo que esto nos enseña: una cartelera clara es una forma de servir. Un anuncio que se entiende al pasar ayuda a que la gente se prepare y participe.
1. Menos cosas
Pocas cosas, bien puestas, se leen. Con cinco a la vista, el ojo sabe dónde parar.
Máximo cinco cosas a la vez. Si hay que poner una sexta, quita una.
2. Siempre al día
Cuando todo lo que hay en la cartelera está vigente, la congregación aprende que vale la pena mirarla, y vuelve a mirarla cada semana.
- Ponle a cada papel la fecha de retiro por detrás, con lápiz.
- Revísala un día fijo a la semana.
3. Lo importante grande, arriba, a la altura de los ojos
- Lo que está a la altura de la cara se lee. Lo que está muy arriba o muy abajo, no.
- Un solo anuncio principal, grande, en el centro. Los demás alrededor y más pequeños.
- Letra grande, que se lea sin acercarse. Prueba concreta: párate a dos metros. Si no lo lees, agranda la letra.
4. Cada anuncio responde cuatro preguntas
Qué es · cuándo · dónde · a quién preguntar
Con las cuatro respondidas, el anuncio está completo: sobre todo el cuándo, y un teléfono para preguntar.
5. Que se vea que alguien la cuida
- Papeles derechos. Toma treinta segundos y cambia por completo cómo se percibe.
- Mismo tipo de papel y mismo tamaño para lo que va junto. Así se ve ordenada.
- Chinches o cinta por detrás, para que el papel se vea limpio.
- Un espacio en blanco alrededor de cada anuncio. El espacio vacío es lo que hace que lo lleno se lea.
Una idea que ayuda
Deja un espacio fijo, siempre el mismo, para una sola cosa que cambie cada semana: un versículo, una foto de algo que pasó (sin niños, salvo permiso de sus padres), el nombre de alguien por quien orar (con su permiso), una nota de agradecimiento.
Si la gente aprende que ahí hay algo nuevo todos los domingos, vuelve a mirar la cartelera. Y de paso ve el resto.
Y lo más importante
La cartelera acompaña al anuncio hablado y al mensaje de WhatsApp: es el tercer recordatorio.
Lo importante se dice de las tres maneras.
Lo que esto construye con el tiempo
Una cartelera cuidada dice algo sobre la congregación antes de que nadie lea una palabra: que aquí las cosas se hacen bien, aunque sean pequeñas. El visitante que llega por primera vez lo nota sin darse cuenta de que lo notó.
Un primer paso: quita todo lo vencido este domingo y endereza lo que quede. Son diez minutos, no cuesta nada, y es lo que más cambia de golpe.
¡Dios te bendiga!