
Una reunión de oración donde todos participan
Ideas para que más voces oren y todos salgan con ánimo
| Para quién | Pastores, pastoras y líderes que dirigen la reunión de oración |
| Nivel | Inicial |
| Se lee en | Seis minutos |
La reunión de oración es uno de los corazones de la iglesia. Hay congregaciones donde se llena y otras donde se reúne un grupo pequeño; en todas se puede lograr que participen más personas y que cada quien salga con más ánimo del que trajo.
Esta ficha reúne cuatro ideas prácticas. Toma la que le sirva a tu iglesia y deja el resto. Ninguna quita valor a lo que ya hacen bien.
Lo que la Biblia muestra sobre orar juntos
Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, el modelo que les dio fue breve, concreto y ordenado (Lucas 11:1-4). Y el mismo Jesús pasó una noche entera orando antes de escoger a sus discípulos (Lucas 6:12). En la Biblia caben la oración breve y la larga; lo que importa es que quien ora tenga algo que decirle a Dios y que los demás puedan unirse.
Y está Hechos 12. La iglesia hacía oración sin cesar por Pedro, que estaba preso. Cuando Pedro llega y toca la puerta de la casa donde estaban reunidos, al principio no le creen: dicen que la muchacha está loca. Oraban por algo concreto, con nombre, y aun así les costó reconocer la respuesta.
Lo que esto nos enseña: ese pasaje es un buen argumento para dedicar el inicio de cada reunión a contar lo que Dios respondió. A la iglesia primitiva se le pasó una respuesta que estaba tocando la puerta; a cualquiera nos puede pasar.
1. Un horario que todos puedan sostener
Un horario conocido, que empieza y termina cuando se anunció, ayuda a que vengan también quienes llegan cansados del trabajo, tienen niños pequeños o viajan lejos. Si la gente sabe cuándo sale, se anima a volver.
Las vigilias y las noches de oración en fechas especiales son tiempos de bendición. La idea es que la reunión de cada semana tenga un horario que todos puedan sostener.
2. Que oren más personas
Cuando participan más personas, todos se sienten parte de la reunión.
- Un tiempo de oraciones breves. Dilo al empezar ese momento: «ahora vamos a orar cortito, para que oremos todos.» Esa frase le da permiso al que no se atreve.
- Ora en parejas o en grupos de tres una parte del tiempo. En un grupo de tres, el que nunca ora en público sí ora.
- Reparte motivos concretos: «tú por esta familia, tú por esta situación». Al que no sabe qué decir, tener un motivo asignado le resuelve el problema.
3. Motivos concretos, con nombre
«Por los enfermos, por el país, por los que no han venido.» Son motivos buenos y necesarios. Cuando se oran en general, es más difícil ver después la respuesta.
- Motivos con nombre, con su permiso. No solo «por los enfermos», sino «por la hermana Josefa, que empieza un trabajo nuevo el jueves», si ella lo autorizó.
- Lleva una lista escrita y anota la fecha, solo con lo que cada quien autorizó.
- Dedica los primeros diez minutos a contar lo que Dios respondió de la semana pasada.
Esto último es lo que más anima una reunión de oración, y se puede empezar mañana. Es también el antídoto directo contra lo que le pasó a la iglesia en Hechos 12.
4. Variedad en la manera de orar
Variar la manera de orar le da frescura a la reunión:
- Empezar dando gracias, antes de pedir nada.
- Un rato leyendo un salmo en voz alta, por turnos, sin comentarlo.
- Un rato en silencio. Corto: dos o tres minutos. Avisa que va a ser en silencio, para que nadie se incomode.
- Un momento de alabanza en medio, según la costumbre de tu iglesia.
Un ejemplo de estructura
Adáptala a lo que ya hace tu iglesia.
| Tiempo | Qué |
|---|---|
| 10 min | Qué respondió Dios esta semana |
| 10 min | Un salmo leído por turnos y alabanza |
| 20 min | Oración en grupos de tres, con motivos repartidos |
| 15 min | Oración abierta, cortita, por lo que cada quien traiga |
| 5 min | Cierre, anuncio del próximo encuentro y salida |
Si tu reunión ya es numerosa, estas mismas ideas sirven: los grupos de tres permiten que oren también los más tímidos, y contar las respuestas anima a todos, sean diez o cien.
Cómo saber si va bien
Más que contar cuánta gente viene, fíjate en si los que vienen se van con más ánimo del que traían. Una reunión donde participan muchos y se cuentan las respuestas suele fortalecerse con el tiempo.
Por dónde empezar
Si quieres cambiar una sola cosa esta semana: los primeros diez minutos, para contar lo que Dios respondió. Es la que más mueve de toda la lista y no requiere reorganizar nada.
¡Dios te bendiga!