Audiovisión Musical
ESCUELA BÍBLICA DOMINICAL · MARCOS
PRIMARIOS · 7 A 11 AÑOS · GUÍA DEL MAESTRO

Semana 3 · El sembrador

Marcos 4:1-20


LO QUE NECESITAS PARA ESTA CLASE


LO QUE CONVIENE SABER — para contarlo bien

Dónde estamos

Jesús enseña otra vez junto al mar de Galilea. Se junta tanta gente que sube a una barca, se sienta en ella dentro del agua, y la gente se queda en la orilla escuchando (versículo 1). Les enseña «por parábolas muchas cosas» (versículo 2): historias de la vida diaria que llevan una enseñanza.

Cómo se sembraba

En ese tiempo el sembrador caminaba por el campo y lanzaba la semilla a puñados. Por eso caía en todas partes: en el sendero de tierra dura, en zonas con poca tierra encima de la roca, entre espinos, y en la tierra buena.

Lo que Marcos cuenta

Un detalle bonito

El sembrador no guarda la semilla solo para la mejor tierra: la lanza en todas partes. La palabra es para todos. Y de una sola semilla en buena tierra salen treinta, sesenta, ¡hasta cien! La parábola habla de cómo crece la palabra; en clase la usamos para alegrarnos de escucharla, no para ponerle a nadie el nombre de un terreno.

La verdad de hoy

La palabra de Jesús crece cuando la escuchamos. La palabra es para todos, y cuando la oímos y la recibimos, da fruto.


LA CLASE, PASO A PASO — 45 minutos

0 a 3 min · Llegada

Saluda a cada niño por su nombre en la puerta. Al que viene por primera vez, preséntalo a dos niños, no a todo el grupo. Ten el verso de la semana escrito y a la vista.

Repaso de 30 segundos: ¿Qué hicieron los cuatro hombres para llevar al paralítico hasta Jesús? (Subieron al techo, abrieron un hueco y bajaron la camilla.)

3 a 15 min · La historia

Léela primero de la Biblia, en voz alta: Marcos 4, versículos 1 al 9, y después los versículos 14 y 20. Que vean que sale del libro.

Después cuéntala con tus palabras, sin leerla; más o menos así:

Un día, Jesús estaba enseñando a la orilla del mar, y llegó tanta gente que no cabían. Entonces Jesús se subió a una barca, se sentó, y desde el agua les habló a todos los que estaban en la orilla.

Les pidió que escucharan. Y les contó una historia: un sembrador salió a sembrar. Caminaba por el campo y lanzaba la semilla con la mano.

Una parte cayó en el camino, donde la tierra era dura, y vinieron los pájaros y se la comieron.

Otra parte cayó entre piedras, donde había poca tierra. Brotó rapidito, pero cuando salió el sol se secó, porque no tenía raíz.

Otra parte cayó entre espinos. Los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.

Pero otra parte cayó en buena tierra. Brotó, creció, ¡y dio fruto! Unas plantas dieron treinta semillas, otras sesenta, y otras ¡cien!

Y Jesús terminó diciendo: «El que tiene oídos para oír, oiga.»

Más tarde, cuando estaba solo, los doce y otros que estaban con él le preguntaron qué quería decir. Jesús les explicó que el sembrador siembra la palabra, y que la buena tierra son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto.

Dos preguntas, mientras la historia está fresca:

  1. ¿En qué cuatro lugares cayó la semilla? (en el camino, entre piedras, entre espinos y en buena tierra)
  2. Según Jesús, ¿qué siembra el sembrador? (la palabra)

15 a 25 min · La verdad

Escríbela en la pizarra, grande:

LA PALABRA DE JESÚS CRECE CUANDO LA ESCUCHAMOS

Explícala en dos frases, con tus palabras: el sembrador lanzó la semilla en todas partes, porque la palabra de Jesús es para todos. Y cuando la oímos y la recibimos, crece y da mucho fruto.

Para conversar (usa las que te dé el tiempo):

25 a 40 min · La actividad: el campo del sembrador

Entrega ahora la hoja del alumno: la usan en esta actividad y se la llevan a casa. Las preguntas de «Piensa y escribe» se contestan en casa, con la familia.

Pon en el piso o en la pared la hoja grande con los cuatro espacios: camino, piedras, espinos y buena tierra. Los niños, por turnos, hacen de sembrador: caminan junto a la hoja y lanzan un puñado de granos (o semillas de papel). Después miran en qué espacio cayó cada una y cuentan, con la historia, qué le pasó a la semilla en ese lugar.

Luego, en el espacio de la buena tierra, entre todos escriben o dibujan ideas para que la palabra de Jesús crezca esta semana: contar en casa la historia, repetir el verso, cantar una canción de la Biblia, preguntar lo que no entendimos, hacer algo bueno que Jesús enseñó.

Al terminar, pregunta: ¿Cuál de estas ideas les gustaría hacer esta semana? Que cada uno elija una.

Después, cada niño dibuja en su hoja la semilla en buena tierra, que crece y da fruto, y en su tarjeta «Mi camino», que repartes en ese momento, llena la casilla 3 (una semilla que brota). Luego recoge las tarjetas y guárdalas.

Materiales: una hoja grande o papel de envolver, granos secos o semillas de papel, marcadores.

Si el grupo es grande (más de veinte): dos hojas grandes y dos filas de sembradores a la vez. Si es pequeño (menos de seis): cada niño lanza dos o tres veces y escribe él mismo una idea en la buena tierra. Si no hay materiales o se fue la luz: marca con las manos cuatro rincones del salón como los cuatro lugares; los niños caminan como semillas al rincón que tú digas y cuentan qué pasó allí, y terminan todos en el rincón de la buena tierra diciendo una idea en voz alta.

40 a 45 min · Cierre

  1. El verso, juntos, dos veces: Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, y otro a ciento (Marcos 4:20). La segunda vez, con la mano detrás de la oreja.
  2. Para pensar, en silencio: ¿Qué palabra de Jesús me gustaría contarle a alguien esta semana?
  3. Para poner en práctica esta semana: contar en casa la historia del sembrador y hacer la idea que elegiste del campo.
  4. Oración de gratitud. Un niño ora en voz alta (invita a uno distinto cada domingo, y respeta al que prefiere no hacerlo): «Gracias, Señor, por tu palabra, que es para todos y crece como una semilla. Amén.»
  5. Puerta abierta: «Jesús quiere ser tu amigo para siempre. Si quieres saber más de él, pregúntale a tu maestro o maestra, a tu pastor o pastora, o a tu familia.»

Al salir, cada niño se lleva su hoja.


SI TE HACE FALTA

Si el grupo no responde las preguntas: responde tú la primera, en corto, y vuelve a preguntar.

Si un niño pregunta qué terreno es él: dile con alegría que la palabra de Jesús es para él también, y que esa palabra crece en los niños que la escuchan.

Si te falta tiempo: acorta la conversación y conserva la actividad y el cierre.

Si un niño se queda sin turno en la actividad: que lance él la última semilla; nadie se queda mirando.


PARA EL HOGAR — va escrito en la hoja del alumno

Hoy leímos que un sembrador salió a sembrar, y que el sembrador siembra la palabra. Lean Marcos 4:20 y conversen en familia: ¿qué palabra de Jesús nos alegra a nosotros? Cada uno diga una.

¡Dios te bendiga!