
Semana 11 · El mandamiento más importante
Marcos 12:28-34
LO QUE NECESITAS PARA ESTA CLASE
- Una Biblia.
- Hojas de papel de colores (de revistas o papel reciclado), que los niños rasgarán en trocitos, y pegamento de barra.
- La hoja de cada niño y creyones.
- Las tarjetas «Mi camino» de los niños, que se guardan en el salón.
LO QUE CONVIENE SABER — para contarlo bien
Dónde estamos
Jesús ya entró en Jerusalén (lo vimos la semana pasada). Ahora está en el templo, el lugar grande donde la gente iba a orar y a aprender de Dios, y muchas personas se le acercan a hacerle preguntas (Marcos 11:27 y 12:35).
Quién pregunta
Un escriba, es decir, un maestro de la ley: alguien que conocía muy bien las Escrituras. Había oído a Jesús responder bien a otros, y le hace una pregunta: ¿cuál es el mandamiento más importante de todos? (versículo 28).
Lo que Marcos cuenta
- Jesús le responde que lo primero es amar al Señor, nuestro Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas (versículos 29 y 30).
- Y que lo segundo es amar a los demás como uno se ama a sí mismo. No hay nada más importante que esto (versículo 31).
- El maestro está de acuerdo, y Jesús le dice que no está lejos del reino de Dios (versículos 32 al 34).
La verdad de hoy
Para ti: Jesús dice que lo más importante es amar: a Dios, con todo, y a los demás.
Para los niños, en una frase: «Amar es lo más importante.» Gesto: las dos manos sobre el corazón, y después los brazos se abren hacia los demás.
LA CLASE, PASO A PASO — 35 minutos
0 a 5 min · Llegada y canto
Saluda a cada niño por su nombre en la puerta. Repaso de la semana pasada: ¿Qué gritaba la gente cuando Jesús entró en Jerusalén montado en un burrito? (¡Hosanna!)
Un verso para decir con gestos (puedes ponerle tu propia melodía):
Con todo mi corazón, con mis manos y mis pies, amo a Dios y a los demás: ¡lo más importante es!
5 a 13 min · La historia
Abre la Biblia en Marcos 12 y lee el verso de la semana, para que vean que la historia sale de ahí: Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón… (Marcos 12:30).
Después cuéntala despacio, con gestos y con tus palabras; más o menos así:
Jesús estaba en el templo, un lugar muy grande en la ciudad de Jerusalén, y mucha gente se le acercaba.
Llegó un señor que sabía mucho de las cosas de Dios, y le hizo una pregunta: ¿qué es lo más importante de todo?
Jesús le contestó: lo más importante es amar a Dios con todo tu corazón, con todo lo que piensas y con todas tus fuerzas.
Y le dijo algo más: también es muy importante amar a las demás personas, como te quieres a ti mismo.
El señor le dijo a Jesús que tenía razón. Y Jesús vio que ese señor había entendido muy bien.
Tres preguntas cortas, con la historia fresca:
- ¿Dónde estaba Jesús? (en el templo, en Jerusalén)
- ¿Qué le preguntó el señor? (qué es lo más importante de todo)
- ¿Qué le contestó Jesús? (amar a Dios con todo el corazón y amar a los demás)
13 a 16 min · La verdad
Di la frase despacio, tres veces, con el gesto, y que los niños la repitan contigo:
Amar es lo más importante.
Una sola frase basta a esta edad.
16 a 30 min · La actividad: el corazón lleno
Cada niño dibuja en el recuadro de su hoja un corazón grande (puedes ayudarle a trazarlo). Sobre la mesa, pon el papel de colores: cada niño lo rasga en trocitos. Los niños pegan los trocitos dentro del corazón hasta llenarlo, mientras tú les preguntas: ¿A quién quieres tú? ¿Qué cosas bonitas hizo Dios? Cada trocito puede ser una persona o algo que aman. Así ven que un corazón se llena de cariño por Dios y por los demás.
Al terminar, todos juntos ayudan a dejar el salón ordenado: recogen los papelitos que quedaron, guardan los creyones y acomodan las sillas. Diles: Ayudar es una forma de amar a los demás. Después, en su tarjeta «Mi camino», que repartes en ese momento, colorean la casilla 11: un corazón. Luego recoge las tarjetas y guárdalas en el salón.
Materiales: papel de colores para rasgar, pegamento de barra, creyones, tarjetas «Mi camino».
Si el grupo es grande: dos mesas con un adulto en cada una, y que los niños compartan el pegamento por turnos. Si es pequeño: pueden llenar también un corazón grande entre todos, en una hoja aparte, para dejarlo en el salón. Si no hay papel ni pegamento o se fue la luz: que llenen el corazón con creyones de muchos colores, o jueguen a nombrar en voz alta a quién quieren mientras se pasan un abrazo en ronda; el corazón puede quedar para la casa.
30 a 35 min · Cierre
- El verso, juntos, dos veces: Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón… (Marcos 12:30).
- Para pensar, con los ojitos cerrados: ¿Cómo le muestras tú cariño a alguien?
- Para poner en práctica esta semana: ayudar en algo pequeño a alguien de la casa, para mostrar cariño.
- Oración de gratitud. Ora tú, y quien quiera repite en voz bajita: «Gracias, Dios, porque podemos amarte. Gracias por mi familia y mis amigos. Amén.»
- Puerta abierta: «Jesús quiere ser tu amigo para siempre. Si quieres saber más de él, pregúntale a tu maestro o maestra, a tu pastor o pastora, o a tu familia.»
Entrega la hoja y despide a cada niño por su nombre.
SI TE HACE FALTA
Si el grupo no se calma: vuelve a contar la historia más corta, con el gesto del corazón y los brazos abiertos, y que se muevan un momento. Es normal a esta edad.
Si un niño llora al separarse de su familia: déjalo mirar y acompáñalo con calma, sin forzarlo a participar.
Si te falta tiempo: acorta la actividad y conserva la frase y el cierre.
PARA EL HOGAR — va escrito en la hoja
¿Cómo podemos ayudarnos en casa esta semana?
¡Dios te bendiga!