
Semana 7 · La transfiguración
Marcos 9:2-8
LO QUE NECESITAS PARA ESTA CLASE
- Una Biblia.
- Una sábana o tela clara, para hacer de nube.
- La hoja de cada niño, creyones, pegamento de barra y bolitas de algodón.
- Las tarjetas «Mi camino» de los niños, que se guardan en el salón.
LO QUE CONVIENE SABER — para contarlo bien
Dónde estamos
Jesús toma a tres de sus discípulos, Pedro, Jacobo y Juan, y los lleva aparte, solos, a un monte alto (versículo 2). Marcos no dice el nombre del monte; basta decir «un monte alto».
Lo que Marcos cuenta
- Allí Jesús fue transfigurado delante de ellos: su aspecto cambió. Marcos describe sobre todo la ropa: «sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve», tan blancos que nadie en la tierra podría lavarlos así (versículo 3).
- Aparecen Elías y Moisés hablando con Jesús (versículo 4). Eran dos personajes muy conocidos del pueblo de Israel; sus historias están en el Antiguo Testamento. A esta edad basta con nombrarlos.
- Pedro propone hacer tres enramadas, unos refugios sencillos de ramas. Marcos dice que no sabía lo que decía, porque estaban espantados (versículos 5 y 6).
- Viene una nube que les hace sombra, y desde la nube una voz dice: «Este es mi Hijo amado: a él oíd» (versículo 7). «Oíd» quiere decir «escúchenlo».
- Cuando miran otra vez, ya no ven a nadie más: solo a Jesús con ellos (versículo 8).
Para dibujar
En la hoja y en el salón se dibujan el monte y la nube: el lugar donde pasó la historia.
La verdad de hoy
Para ti: la voz desde la nube dijo que Jesús es el Hijo amado y que lo escucháramos.
Para los niños, en una frase: «Escuchamos a Jesús.» Gesto: una mano detrás de la oreja.
LA CLASE, PASO A PASO — 35 minutos
0 a 5 min · Llegada y canto
Saluda a cada niño por su nombre en la puerta. Repaso de la semana pasada: ¿Cuántos panes y cuántos peces tenían cuando Jesús dio de comer a toda esa gente? (Cinco panes y dos peces.)
Un verso para decir con gestos (puedes ponerle tu propia melodía):
Subimos al monte, la nube bajó, ¡y una voz se oyó! «Este es mi Hijo»: ¡a Jesús escucho yo!
5 a 13 min · La historia
Abre la Biblia y lee en voz alta el verso de la semana, para que vean que la historia sale de ahí: Este es mi Hijo amado: a él oíd (Marcos 9:7).
Después cuéntala despacio, con gestos y con tus palabras; más o menos así:
Un día Jesús invitó a tres de sus discípulos: Pedro, Jacobo y Juan. Y subieron juntos a un monte muy alto. (Hagan como que suben, paso a paso.)
Allá arriba, delante de ellos, Jesús cambió. ¡Su ropa se puso blanca, blanca como la nieve, y brillaba!
Y aparecieron dos hombres muy conocidos del pueblo de Israel, Moisés y Elías, y hablaban con Jesús.
Pedro estaba tan asustado que no sabía qué decir, y dijo que podían hacer tres casitas de ramas.
Entonces bajó una nube y los cubrió con su sombra. Y desde la nube se oyó una voz que decía: «Este es mi Hijo amado: a él oíd.» (Mano detrás de la oreja.)
Cuando miraron otra vez, ya no estaban Moisés ni Elías. Solo estaba Jesús con ellos.
Tres preguntas cortas, con la historia fresca:
- ¿A dónde subieron Jesús, Pedro, Jacobo y Juan? (a un monte alto)
- ¿De qué color se puso la ropa de Jesús? (blanca, muy blanca, y brillaba)
- ¿Qué dijo la voz que salió de la nube? («Este es mi Hijo amado: a él oíd», es decir, escúchenlo)
13 a 16 min · La verdad
Di la frase despacio, tres veces, con el gesto, y que los niños la repitan contigo:
Escuchamos a Jesús.
Una sola frase basta a esta edad.
16 a 30 min · La actividad: escuchamos bajo la nube
Primero, el juego de escuchar. Dos adultos (o tú y un niño grande) sostienen la sábana en alto: es la nube. Los niños se sientan debajo, «a la sombra de la nube». Tú, desde afuera de la sábana y con voz suave, das indicaciones sencillas: «Toquen su nariz», «Pongan la mano en la oreja», «Digan bajito: Jesús». Aquí no gana nadie: todos escuchan juntos. Al final, lee de la Biblia abierta lo que dijo la voz: «Este es mi Hijo amado: a él oíd.»
Después, la hoja. Cada niño dibuja en el recuadro de su hoja un monte alto y una nube encima, y pega bolitas de algodón sobre la nube, para que quede blanca y suave. En su tarjeta «Mi camino», que repartes en ese momento, colorea la casilla 7: una nube. Luego recoge las tarjetas y guárdalas en el salón.
Al terminar, pregunta: ¿Qué dijo la voz que hiciéramos? (Escuchar a Jesús.)
Materiales: una sábana o tela clara, bolitas de algodón, pegamento de barra, creyones, tarjetas «Mi camino».
Si el grupo es grande: dos nubes y dos grupos, con un adulto en cada uno. Si es pequeño: que cada niño tenga un turno para sostener la nube. Si no hay sábana ni algodón, o se fue la luz: todos juntan las manos sobre la cabeza como una nube, tú das las indicaciones en voz bajita, y la nube se dibuja con creyón blanco o celeste; el dibujo puede quedar para la casa.
30 a 35 min · Cierre
- El verso, juntos, dos veces: Este es mi Hijo amado: a él oíd (Marcos 9:7).
- Para pensar, con los ojitos cerrados: ¿Qué historia de Jesús te gusta escuchar?
- Para poner en práctica esta semana: contarle a alguien de la casa lo que pasó en el monte, y escuchar juntos otra historia de Jesús.
- Oración de gratitud. Ora tú, y quien quiera repite en voz bajita: «Gracias, Jesús, porque podemos escucharte. Gracias por tus historias. Amén.»
- Puerta abierta: «Jesús quiere ser tu amigo para siempre. Si quieres saber más de él, pregúntale a tu maestro o maestra, a tu pastor o pastora, o a tu familia.»
Entrega la hoja y despide a cada niño por su nombre.
SI TE HACE FALTA
Si el grupo no se calma: vuelve a contar la historia más corta, con gestos, y que suban el monte de nuevo, paso a paso. Es normal a esta edad.
Si un niño se asusta debajo de la sábana: que mire desde afuera, junto a ti, sin forzarlo a entrar.
Si te falta tiempo: acorta el juego y conserva la frase y el cierre.
PARA EL HOGAR — va escrito en la hoja
¿Qué historia de Jesús nos gusta escuchar juntos?
¡Dios te bendiga!