
Semana 7 · La transfiguración
Marcos 9:2-8
LO QUE NECESITAS PARA ESTA CLASE
- Biblias (que al menos uno de cada tres tenga la suya) y una pizarra.
- Una linterna (o la luz del celular).
- Los cuadernos del alumno y lápices.
- Las tarjetas «Mi camino» de los alumnos, que se guardan en el salón.
LO QUE CONVIENE SABER — para guiar mejor la conversación
Dónde estamos
Marcos cuenta esto seis días después de una conversación en la que Jesús preguntó a sus discípulos quién decían ellos que era él, y Pedro respondió que era el Cristo (Marcos 8:27-30). Jesús toma a Pedro, a Jacobo y a Juan y los lleva aparte, solos, a un monte alto (versículo 2). Marcos no dice el nombre del monte.
Lo que Marcos cuenta, en orden
- Jesús fue transfigurado delante de ellos. Marcos describe la ropa: «sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve», tanto que ningún lavador en la tierra podría dejarlos así (versículos 2 y 3).
- «Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús» (versículo 4). Eran dos personajes muy conocidos del pueblo de Israel; sus historias están en el Antiguo Testamento. Basta presentarlos así.
- Pedro dice: «Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres pabellones: para ti uno, y para Moisés otro, y para Elías otro» (versículo 5). Los pabellones eran refugios sencillos de ramas. Marcos explica: «Porque no sabía lo que hablaba; que estaban espantados» (versículo 6).
- «Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado: a él oíd» (versículo 7).
- «Y luego, como miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo» (versículo 8).
Un detalle que a esta edad interesa
Pedro propone tres enramadas, una para cada uno. La voz desde la nube habla de uno: «Este es mi Hijo amado: a él oíd». Y la escena termina con Jesús solo. Pedro habla sin saber lo que dice; la voz no le pide que haga algo, le pide que escuche. Dales tiempo para ver el contraste antes de explicarlo.
También pueden recordar la semana 1: en el bautismo la voz le habló a Jesús, «Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento» (Marcos 1:11). Aquí la voz habla a los discípulos, y añade «a él oíd».
La verdad de hoy
Jesús es el Hijo amado: a él escuchamos. Cuando no sabemos qué decir, lo primero es escucharlo.
LA CLASE, PASO A PASO — 45 minutos
0 a 5 min · Llegada
Saluda a cada uno por su nombre. Repaso rápido: ¿Cuántos panes y peces tenían, y cuántos comieron? (Cinco panes y dos peces; comieron cinco mil hombres.)
5 a 17 min · La lectura y lo que dice
Un alumno lee en voz alta Marcos 9:2-8. Después, preguntas solo sobre lo que el texto dice:
- ¿Quiénes suben al monte y qué pasa con la ropa de Jesús? (Pedro, Jacobo y Juan; se vuelve resplandeciente, muy blanca, como la nieve)
- ¿Quiénes aparecen y qué hacen? (Elías y Moisés; hablan con Jesús)
- ¿Qué propone Pedro, y por qué dice Marcos que lo dijo? (hacer tres enramadas; no sabía lo que hablaba, porque estaban espantados)
- ¿Qué dice la voz desde la nube, y qué ven al final? («Este es mi Hijo amado: a él oíd»; a Jesús solo)
17 a 28 min · La verdad
Plantea el contraste: Pedro propone tres enramadas. ¿De cuántos habla la voz? ¿Y a quién ven al final? Deja que lo discutan un momento. Luego ayúdalos a llegar a la idea: la voz señala a Jesús, y lo que pide es escucharlo.
Escríbelo en la pizarra:
Jesús es el Hijo amado: a él escuchamos.
Para conversar (las que te dé el tiempo):
- Marcos dice que Pedro no sabía lo que hablaba. ¿Qué tiene de distinto hablar y escuchar?
- ¿Por qué crees que la voz dijo «a él oíd», y no les pidió que hicieran algo?
- ¿Dónde escuchamos hoy lo que Jesús dijo? (en Marcos y los otros evangelios, en la iglesia, cuando alguien nos lee)
28 a 40 min · La actividad: la ronda de la linterna
Apaga la luz o cierra las cortinas, si se puede. Siéntense en círculo. La linterna encendida pasa de mano en mano, en silencio. Quien la tiene dice en voz alta una frase o una enseñanza de Jesús que recuerde: de las historias de estas semanas en Marcos o de cualquier parte de los evangelios. Puede decirla con sus palabras. Quien prefiera, pasa la linterna sin hablar. Tú anotas en la pizarra las frases que van saliendo.
Al terminar, pregunta: Mirando la pizarra, ¿cuántas cosas de Jesús ya sabemos escuchar? ¿Cuál les llama más la atención esta semana? Ayúdalos a ver que «a él oíd» empieza por cosas así: recordar y atender lo que Jesús dijo.
Después, en su tarjeta «Mi camino», que repartes en ese momento, cada uno llena la casilla 7 (una nube o las palabras «a él oíd»). Luego recoge las tarjetas y guárdalas.
Si el grupo es grande: dos círculos con una linterna cada uno, y un alumno anota en cada círculo. Si es pequeño: que la linterna dé dos vueltas. Sin linterna o sin luz: pasen una Biblia cerrada de mano en mano; quien la tiene dice su frase.
40 a 45 min · Cierre
- El verso, juntos, dos veces: Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado: a él oíd (Marcos 9:7).
- Para pensar, en silencio: ¿Qué palabra de Jesús quiero escuchar con más atención esta semana?
- Para poner en práctica esta semana: elegir una de las frases de Jesús que salieron hoy en la ronda y hacer lo que dice en un momento concreto de la semana.
- Oración de gratitud. Un voluntario ora; quien prefiera no orar en voz alta, acompaña: «Señor, gracias porque Jesús es tu Hijo amado, y porque podemos escucharlo.»
- Puerta abierta: «Si hoy quieres dar un paso con Jesús, o volver a él, puedes decírselo en tu oración. Y si quieres conversarlo, el pastor o la pastora está para eso.»
Entrega el cuaderno: se lo llevan a casa.
SI TE HACE FALTA
Si el grupo no responde: responde tú la primera pregunta, en corto, y vuelve a preguntar.
Si en la ronda nadie recuerda una frase: di tú la primera, y ofrece algunas de las semanas pasadas (por ejemplo, la de Jairo: «No temas, cree solamente», o la del sembrador: «El que tiene oídos para oír, oiga»).
Si te falta tiempo: acorta la conversación y conserva la actividad y el cierre.
PARA EL HOGAR — la pregunta va en el cuaderno
Esta semana leímos que una voz desde la nube dijo: «Este es mi Hijo amado: a él oíd». Conversen en familia: ¿qué palabras de Jesús conocemos y nos gustan?
¡Dios te bendiga!