
Semana 4 · Jesús calma la tormenta
Marcos 4:35-41
LO QUE NECESITAS PARA ESTA CLASE
- Biblias (que al menos uno de cada tres tenga la suya) y una pizarra.
- Dos papelitos, cada uno con una frase corta del texto, para el juego (por ejemplo: «Pasemos de la otra parte» y «¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?»).
- Los cuadernos del alumno y lápices.
- Las tarjetas «Mi camino» de los alumnos, que se guardan en el salón.
LO QUE CONVIENE SABER — para guiar mejor la conversación
Dónde estamos
Es el mismo día de las parábolas del capítulo 4. Jesús había enseñado desde una barca, junto al mar de Galilea (Marcos 4:1). El mar de Galilea es en realidad un lago grande, rodeado de cerros, donde el viento puede levantarse de pronto. Varios de los discípulos eran pescadores (Marcos 1:16-20) y conocían bien esas aguas.
Lo que Marcos cuenta, en orden
- Al llegar la noche, Jesús dice: «Pasemos de la otra parte» (versículo 35). Despiden a la multitud y se lo llevan tal como estaba, en la barca; iban también otras barcas (versículo 36).
- Se levanta una grande tempestad de viento: las olas entran en la barca, y ya se llenaba de agua (versículo 37).
- Jesús está en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Lo despiertan: «¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?» (versículo 38).
- Jesús se levanta, reprende al viento y dice al mar: «Calla, enmudece». El viento cesa y hay grande bonanza, una gran calma (versículo 39).
- Les pregunta: «¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?» (versículo 40).
- Ellos «temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?» (versículo 41).
Un detalle que a esta edad interesa
Marcos cuenta dos miedos. El primero es por la tormenta. El segundo llega después de la calma: «temieron con gran temor». Ya no es miedo a hundirse, es asombro ante quién es Jesús. Por eso la historia no termina con una respuesta, sino con una pregunta: ¿Quién es este? Deja que los alumnos la piensen antes de explicar nada.
La verdad de hoy
Jesús manda, y el viento y el mar le obedecen. En medio de la tormenta, él estaba en la barca con ellos.
LA CLASE, PASO A PASO — 45 minutos
0 a 5 min · Llegada
Saluda a cada uno por su nombre. Repaso rápido: Según Jesús, ¿quiénes son la buena tierra? (Los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto; versículo 20.)
5 a 17 min · La lectura y lo que dice
Un alumno lee en voz alta Marcos 4:35-41. Después, preguntas solo sobre lo que el texto dice:
- ¿Cuándo salen, quién propone cruzar y quiénes van? (de noche; Jesús; los discípulos, y había otras barcas)
- ¿Qué pasa con la barca durante la tormenta? (las olas entran y ya se llenaba de agua)
- ¿Qué hace Jesús mientras tanto, y qué le dicen los discípulos? (duerme en la popa sobre un cabezal; «¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?»)
- ¿Qué hace Jesús al despertar, y qué pasa? (reprende al viento, le dice al mar «Calla, enmudece»; el viento cesa y hay gran calma)
17 a 28 min · La verdad
Plantea la pregunta del final (versículo 41): ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen? Deja que discutan un momento. Ayúdalos a notar que Jesús no rema ni achica el agua: solo habla, y el viento y el mar obedecen.
Escríbelo en la pizarra:
Jesús manda, y el viento y el mar le obedecen.
Para conversar (las que te dé el tiempo):
- Marcos cuenta dos miedos: uno durante la tormenta y otro después de la calma (versículo 41). ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?
- Lo despertaron diciéndole: «¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?». ¿Qué les preguntó Jesús después de calmar el mar? (versículo 40)
- En general, ¿qué suele hacer la gente cuando algo le da miedo? ¿Qué hicieron los discípulos?
28 a 40 min · La actividad: la tormenta y la frase
Divide el salón en dos mitades. La primera mitad es la tormenta: hacen ruido de viento y lluvia con la boca, las manos y los pies. La segunda mitad son los de la barca: tú, desde el frente, lees en voz normal la frase del primer papelito (por ejemplo, «Pasemos de la otra parte»), y ellos tienen que adivinarla en medio del ruido. Cuando tú levantas la Biblia abierta y lees en voz alta «Calla, enmudece» (Marcos 4:39), la tormenta se detiene de golpe y todos quedan en silencio. Repites la frase en el silencio. Luego cambian de lugar, con la frase del segundo papelito.
Al terminar, pregunta: ¿Qué cambió cuando se hizo silencio? ¿Qué palabras había dicho Jesús antes de salir? (Que iban a pasar al otro lado.) Ayúdalos a ver que en la historia Jesús habló y el mar quedó en calma.
Después, en su tarjeta «Mi camino», que repartes en ese momento, cada uno llena la casilla 4 (una barca o la palabra calma). Luego recoge las tarjetas y guárdalas.
Si el grupo es grande: tres grupos, que rotan entre tormenta, barca y quien lee Marcos 4:39 en voz alta desde la Biblia. Si es pequeño: tú haces la tormenta y todos los alumnos son la barca. Sin materiales o sin luz: el juego no necesita nada; la frase se dice de memoria.
40 a 45 min · Cierre
- El verso, juntos, dos veces: Y levantándose, increpó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza (Marcos 4:39).
- Para pensar, en silencio: ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?
- Para poner en práctica esta semana: leer otra vez Marcos 4:35-41 y, cada día, hablar con Jesús con tus palabras de lo que te preocupa.
- Oración de gratitud. Un voluntario ora; quien prefiera no orar en voz alta, acompaña: «Señor Jesús, gracias porque el viento y el mar te obedecen, y porque podemos acudir a ti.»
- Puerta abierta: «Si hoy quieres dar un paso con Jesús, o volver a él, puedes decírselo en tu oración. Y si quieres conversarlo, el pastor o la pastora está para eso.»
Entrega el cuaderno: se lo llevan a casa.
SI TE HACE FALTA
Si el grupo no responde: responde tú la primera pregunta, en corto, y vuelve a preguntar.
Si alguien habla mucho: agradécele su aporte y dale la oportunidad a otros.
Si te falta tiempo: acorta la conversación y conserva la actividad y el cierre.
PARA EL HOGAR — la pregunta va en el cuaderno
Esta semana leímos que Jesús calmó una tormenta con su palabra. Conversen en familia: los discípulos se preguntaron «¿quién es este?». ¿Qué responderíamos nosotros?
¡Dios te bendiga!