
Semana 3 · El sembrador
Marcos 4:1-20
LO QUE NECESITAS PARA ESTA CLASE
- Biblias (que al menos uno de cada tres tenga la suya) y una pizarra.
- Para las macetas, lo pone la iglesia: vasitos o envases pequeños, tierra, semillas de crecimiento rápido (frijol, lenteja o maíz), una jarrita con agua, papel periódico, tiritas de papel y cinta adhesiva o pega.
- Los cuadernos del alumno y lápices.
- Las tarjetas «Mi camino» de los alumnos, que se guardan en el salón.
LO QUE CONVIENE SABER — para guiar mejor la conversación
Dónde estamos
Jesús enseña otra vez junto al mar de Galilea. La multitud es tan grande que sube a una barca y se sienta en ella dentro del agua, mientras la gente escucha desde la orilla (versículo 1). Les enseña «por parábolas muchas cosas» (versículo 2). En ese tiempo se sembraba a mano: el sembrador caminaba y lanzaba la semilla a puñados, y caía donde caía.
Lo que Marcos cuenta, en orden
- Jesús abre con una orden corta: «Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar» (versículo 3).
- La semilla cae en cuatro lugares: junto al camino, y las aves la comen (versículo 4); en pedregales, brota pronto pero el sol la quema porque no tiene raíz; entre espinos, que la ahogan; y en buena tierra, donde «subió y creció: y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento» (versículos 5 al 8).
- Cierra igual que abrió: «El que tiene oídos para oír, oiga» (versículo 9).
- Cuando está solo, los doce y otros que estaban con él le preguntan por la parábola, y Jesús la explica (versículos 10 al 13): «El que siembra es el que siembra la palabra» (versículo 14). En el camino, Satanás quita la palabra; en los pedregales, la reciben con gozo pero no tienen raíz y, cuando llega la dificultad, tropiezan; entre espinos, los afanes, el engaño de las riquezas y otros deseos la ahogan (versículos 15 al 19). Y la buena tierra son «los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto» (versículo 20).
Un detalle que a esta edad interesa
El sembrador no es tacaño: lanza la semilla hasta en el camino. La palabra es para todos. Y el fruto de la buena tierra es desproporcionado: de una semilla salen treinta, sesenta, cien. A esta edad les gusta notar eso por sí mismos: pregúntales qué les llama la atención de esos números antes de explicarlo.
La parábola describe lo que le pasa a la palabra; no es una lista para clasificar compañeros ni para clasificarse uno mismo. En clase la usamos como Jesús la abrió y la cerró: como una invitación a oír.
La verdad de hoy
La palabra de Jesús crece cuando la oímos y la recibimos. El sembrador la siembra para todos, y en buena tierra da mucho más de lo que se sembró.
LA CLASE, PASO A PASO — 45 minutos
0 a 5 min · Llegada
Saluda a cada uno por su nombre. Repaso rápido: ¿Qué vio Jesús en los cuatro hombres que abrieron el techo? (La fe de ellos.)
5 a 17 min · La lectura y lo que dice
Un alumno lee en voz alta Marcos 4:1-9, y otro lee los versículos 13 al 20. Después, preguntas solo sobre lo que el texto dice:
- ¿Desde dónde enseña Jesús, y por qué? (desde una barca en el mar, porque había mucha gente)
- ¿En qué cuatro lugares cae la semilla y qué le pasa en cada uno? (camino: se la comen las aves; pedregales: se seca por no tener raíz; espinos: la ahogan; buena tierra: da fruto)
- Según Jesús, ¿qué es la semilla? (la palabra, versículo 14)
- ¿Cuánto fruto da la buena tierra? (treinta, sesenta y ciento por uno)
17 a 28 min · La verdad
Plantea la pregunta: ¿Por qué un sembrador lanzaría semilla hasta en el camino? Deja que discutan un momento. Luego ayúdalos a llegar a la idea: el sembrador siembra con generosidad, para todos; y la semilla tiene tanta vida que, donde la reciben, da mucho más de lo que se sembró.
Escríbelo en la pizarra:
La palabra de Jesús crece cuando la oímos y la recibimos.
Para conversar (las que te dé el tiempo):
- Jesús empieza con «Oíd» y termina con «el que tiene oídos para oír, oiga». ¿Qué crees que quería que la gente hiciera?
- ¿Qué diferencia hay entre oír algo y recibirlo?
- ¿Qué cosas ayudan a que una planta eche raíz? ¿Y qué ayuda a que una palabra de Jesús se quede con nosotros?
28 a 40 min · La actividad: macetas para regalar
Cubre las mesas con papel periódico. Cada alumno prepara una o dos macetas pequeñas: tierra en el envase, dos o tres semillas, un poco más de tierra encima y un chorrito de agua. En una tirita de papel escribe a mano el verso (Marcos 4:20) y la pega en la maceta.
Al salir, las regalan a las personas que visitan la iglesia ese día, o las dejan en la entrada para los que lleguen la semana próxima.
Al terminar, pregunta: ¿Qué tiene que pasar para que esa semilla dé fruto? ¿Quién la hace crecer? Ayúdalos a ver que ellos siembran y riegan, y que la vida está en la semilla, como la palabra.
Después, en su tarjeta «Mi camino», que repartes en ese momento, cada uno llena la casilla 3 (una semilla que brota o la palabra crece). Luego recoge las tarjetas y guárdalas.
Si el grupo es grande: dos o tres mesas de trabajo, cada una con su bolsa de tierra y un encargado. Si es pequeño: que cada uno prepare tres macetas. Sin materiales o sin luz: escriben el verso a mano en papelitos para regalar a la salida; si tampoco hay papel, aprenden el verso en eco, empezando en susurro y subiendo la voz poco a poco, como una planta que crece.
40 a 45 min · Cierre
- El verso, juntos, dos veces: Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, y otro a ciento (Marcos 4:20).
- Para pensar, en silencio: ¿Qué palabra de Jesús me gustaría que creciera en mí esta semana?
- Para poner en práctica esta semana: regalar tu maceta con el verso y contarle a alguien la historia del sembrador.
- Oración de gratitud. Un voluntario ora; quien prefiera no orar en voz alta, acompaña: «Señor, gracias por tu palabra, que siembras para todos y que crece y da fruto.»
- Puerta abierta: «Si hoy quieres dar un paso con Jesús, o volver a él, puedes decírselo en tu oración. Y si quieres conversarlo, el pastor o la pastora está para eso.»
Entrega el cuaderno: se lo llevan a casa.
SI TE HACE FALTA
Si el grupo no responde: responde tú la primera pregunta, en corto, y vuelve a preguntar.
Si alguien empieza a decir qué terreno es cada compañero: lleva la conversación a la semilla: Jesús la siembra para todos, y lo que la parábola celebra es todo lo que da en buena tierra.
Si alguien habla mucho: agradécele su aporte y dale la oportunidad a otros.
Si te falta tiempo: acorta la conversación y conserva la actividad y el cierre.
PARA EL HOGAR — la pregunta va en el cuaderno
Esta semana leímos la parábola del sembrador. Conversen en familia: ¿qué palabra de Jesús nos ha acompañado a nosotros?
¡Dios te bendiga!