Audiovisión Musical
ESTUDIO BÍBLICO · MARCOS
JÓVENES Y ADULTOS · 15 AÑOS EN ADELANTE · HOJA DEL LÍDER

Encuentro 10 · La entrada a Jerusalén

Marcos 11:1-11 · Recibir con lo que tenemos

Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor. Marcos 11:9


LO QUE NECESITAS PARA ESTE ENCUENTRO


LO QUE CONVIENE SABER — para guiar mejor, no para repetírselo al grupo

El lugar y el momento

Jerusalén está sobre un monte; al oriente, separado por un valle, está el monte de los Olivos, y en su ladera, Betfagé y Betania, dos aldeas pequeñas. Betania quedaba a unos tres kilómetros de la ciudad (Juan 11:18 habla de quince estadios). Quien venía de Jericó, como Jesús y los doce, subía por ese camino y veía la ciudad y el templo de frente. Pocos días después era la pascua (Marcos 14:1), y en esas fechas subían a Jerusalén muchos peregrinos: por eso hay tanta gente en el camino.

El pollino es un asno joven, animal de carga y de trabajo. Jesús pide uno «sobre el cual ningún hombre ha subido» (versículo 2); en la ley de Moisés, a veces se pedía para un uso sagrado un animal que nunca hubiera llevado yugo (por ejemplo, Números 19:2). El manto era la prenda de afuera, la que abrigaba de día y servía de cobija de noche: tenderlo en el suelo para que otro pase sobre él era un gesto de honor (en 2 Reyes 9:13 se hace lo mismo). Marcos dice ramas de los árboles, sin decir de cuáles.

Palabras que vale la pena mirar

Cómo encaja en Marcos

Desde 10:32 Jesús va camino a Jerusalén. En Jericó, Bartimeo lo llama Hijo de David y lo sigue en el camino (10:46-52); ahora ese camino llega a la ciudad. Marcos escribe con prisa y le gustan los detalles concretos: el pollino está «atado a la puerta fuera, entre dos caminos» (versículo 4). Y vuelve su palabra favorita: «luego». Dedica siete versículos a conseguir el pollino y uno solo a la entrada.

Marcos no cita aquí a Zacarías 9:9, que habla de alguien que llega montado en un pollino; Mateo (21:5) y Juan (12:15) sí lo citan.

El final es tranquilo: Jesús mira todo en el templo y se va a Betania. Al día siguiente vuelve, y empiezan las escenas del templo (11:12-19).

Lo que este encuentro busca

Que cada uno vea dos cosas: que todo pasó como Jesús dijo, y que la gente lo recibió con lo que tenía a mano: un pollino prestado, un manto, una rama, su voz. De ahí sale una pregunta práctica para el grupo: cómo recibimos nosotros a Jesús, que llega sin escolta, con lo que tenemos a mano. Tú no señalas a nadie: abres la pregunta y dejas que cada uno la piense.


EL ENCUENTRO, PASO A PASO — 50 minutos

0 a 8 min · Oración y lectura

Da la bienvenida a cada uno por su nombre. Un repaso de un minuto: ¿Qué le preguntó Jesús a Bartimeo? (¿Qué quieres que te haga?; Marcos 10:51.) Ora en pocas palabras, por ejemplo: «Señor, gracias por este día y por cada uno de los que llegaron. Abre nuestros ojos a lo que hoy nos muestras.»

Pide a una persona, avisada con tiempo, que lea en voz alta Marcos 11:1-11, completo. Una vez basta. No comentes todavía.

8 a 20 min · Observar

Solo lo que el texto dice, todavía sin opinar.

  1. ¿Dónde están Jesús y los suyos cuando empieza la escena? (versículo 1)
  2. ¿Qué manda Jesús a hacer a dos discípulos, y qué les dice que respondan si alguien pregunta? (versículos 2 y 3)
  3. ¿Qué encuentran, quién les pregunta y qué pasa? (versículos 4 al 6)
  4. ¿Qué hace la gente en el camino, y qué gritan los que van delante y los que vienen detrás? (versículos 7 al 10)
  5. ¿Qué hace Jesús al entrar, y adónde va al final del día? (versículo 11)

Que noten la proporción: casi todo el pasaje es la preparación; la entrada ocupa un versículo.

20 a 32 min · Interpretar

Qué nos muestra el pasaje de Jesús.

  1. ¿Por qué crees que Marcos cuenta con tanto detalle cómo consiguen el pollino, y en un solo versículo la entrada a la ciudad? (Pista: suele salir que todo pasa exactamente como Jesús dijo; el relato muestra que él sabe lo que hace y prepara su llegada.)
  2. Jesús pide un pollino y promete devolverlo; no llega en caballo ni con escolta. ¿Qué contraste ves entre la manera en que llega y el entusiasmo de la gente? (Pista: el grupo suele notar la sencillez de Jesús frente a las voces y los mantos; deja que lo describan con sus palabras.)
  3. Los que estaban allí dejan llevar el pollino, los discípulos ponen sus mantos, la gente sus mantos, sus ramas y su voz. ¿Qué nos dice que cada uno diera lo que tenía a mano? (Pista: nada de lo que la gente usa se compró para la ocasión; era lo de todos los días.)
  4. La gente grita con palabras del Salmo 118, que conocía de memoria. ¿Qué te dice eso de cómo recibieron a Jesús? (Pista: la conversación suele ir hacia la alegría de la gente y hacia lo que sabían de memoria y les salió en ese momento.)
  5. Después de tantas voces, Jesús entra en el templo, mira todo alrededor y se va a Betania porque ya anochece. ¿Qué te revela de Jesús ese final en voz baja? (Pista: suele aparecer que Jesús no se deja llevar por el momento; mira con calma y vuelve al día siguiente.)

Lo que conviene que quede dicho: Jesús preparó su llegada, y todo pasó como él dijo. Y la gente lo recibió con lo que tenía, sin nada extraordinario: un pollino prestado, mantos, ramas y su voz.

32 a 44 min · Aplicar: recibir al que llega en un pollino

Primero, una pregunta para cada uno, en silencio (dos minutos para escribir en la hoja): ¿Qué tengo yo a mano, como esos mantos y esas ramas, para recibir a Jesús con alegría? Puede ser tiempo, la voz, el trabajo de cada día, lo que uno sabe hacer.

Después, en grupos de tres o cuatro, conversen: Jesús llegó a Jerusalén sin escolta, en un pollino prestado, y la gente lo recibió con lo que tenía: un manto, una rama, su voz. En una semana común, con trabajo, casa y vecinos, ¿cómo podemos recibir a Jesús con alegría y darle el primer lugar con lo que tenemos a mano? Cada grupo propone una o dos ideas sencillas y concretas (por ejemplo: empezar el día leyendo unos versículos del Salmo 118, de donde salen las palabras que la gente gritaba en el camino; cantar con alegría en el culto del domingo; dedicarle a Jesús el primer rato del día; hacer el trabajo de cada día con alegría, como para él; leer durante la semana Marcos 11 al 16 para acompañarlo hasta la resurrección). Un vocero las comparte en una frase.

Escribe las ideas en un papel visible. Al final, el grupo elige una sola para esta semana.

Si el grupo es grande: grupos de cuatro, y solo tres voceros comparten. Si es pequeño: conversen todos juntos. Sin luz o sin papel: que cada vocero diga su idea y el líder las repita en voz alta antes de elegir.

44 a 50 min · Cierre

  1. El verso, juntos, una vez, despacio: Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor. (Marcos 11:9).
  2. Para pensar, en silencio: ¿Qué me dice de Jesús que llegara en un pollino prestado, y no con escolta?
  3. Para poner en práctica esta semana: poner en práctica la idea que eligió el grupo, o leer cada día unos versículos del Salmo 118 y darle gracias a Jesús con tus propias palabras.
  4. Oración de gratitud. Ora en voz alta, sencillo, o invita a un voluntario: «Señor Jesús, gracias porque todo pasó como dijiste. Gracias por lo que tenemos a mano. Enséñanos a recibirte con alegría.»
  5. Puerta abierta: «Si hoy quieres dar un paso con Jesús, o volver a él, puedes decírselo en tu oración. Y si quieres conversarlo, el pastor o la pastora está para eso.»

SI TE HACE FALTA

Si el grupo no responde: responde tú la primera pregunta, en corto, y vuelve a preguntar.

Si alguien habla mucho: agradécele su aporte y dale la oportunidad a otros; por ejemplo: «Muchas gracias, hermano. ¿A alguien más le gustaría participar?»

Si te falta tiempo: acorta Interpretar y conserva Aplicar y el cierre.


PARA PROFUNDIZAR (el líder, durante la semana)

Una observación del texto: en el versículo 3, la palabra que traducimos «Señor» es kýrios, la misma que en griego se usaba también para el dueño o el amo de una casa o de un animal. Marcos no explica qué entendieron los que estaban en la puerta al oírla; solo cuenta que los discípulos respondieron como Jesús había mandado, «y los dejaron» (versículo 6). Es un buen ejemplo de cómo Marcos deja hablar a los hechos.


EL PRÓXIMO ENCUENTRO

Encuentro 11 · El mandamiento más importante — Marcos 12:28-34.

¡Dios te bendiga!