Audiovisión Musical
ESTUDIO BÍBLICO · MARCOS
JÓVENES Y ADULTOS · 15 AÑOS EN ADELANTE · HOJA DEL LÍDER

Encuentro 4 · Jesús calma la tormenta

Marcos 4:35-41 · ¿Quién es este?

Y levantándose, increpó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza. Marcos 4:39


LO QUE NECESITAS PARA ESTE ENCUENTRO


LO QUE CONVIENE SABER — para guiar mejor, no para repetírselo al grupo

El lugar y el momento

El «mar» de Galilea es en realidad un lago de agua dulce, de unos 20 kilómetros de largo y unos 12 de ancho, que está a más de 200 metros por debajo del nivel del mar y rodeado de cerros. Por esa hondura, el aire que baja de las alturas puede levantar de pronto un viento fuerte sobre el agua.

Las barcas de pesca de entonces eran de madera, con remos y una vela. En 1986 apareció en la orilla una barca de esa época: medía algo más de 8 metros de largo y poco más de 2 de ancho. La popa, donde dormía Jesús (versículo 38), es la parte de atrás, donde iba quien llevaba el timón.

Varios de los discípulos eran pescadores de ese mismo lago (Marcos 1:16-20). La tormenta asustó a gente que conocía el agua. «La otra parte» era la orilla oriental, la tierra de los gadarenos (Marcos 5:1), con mucha población no judía.

Palabras que vale la pena mirar

Cómo encaja en Marcos

Es el final del día de las parábolas (Marcos 4:1-34). Jesús había enseñado sentado en una barca, y en esa misma barca, «como estaba», cruzan (versículo 36). Con este pasaje empieza una serie de cuatro hechos seguidos: la tormenta, el hombre de Gadara (Marcos 5:1-20), la mujer que toca su manto y la hija de Jairo (Marcos 5:21-43).

Marcos cuenta con prisa, pero se detiene en detalles concretos que no traen los otros evangelios: «como estaba», las otras barcas, el cabezal. Y le gusta dejar preguntas en el aire: aquí hay una de los discípulos (versículo 38), dos de Jesús (versículo 40) y una que se hacen entre ellos (versículo 41). El relato termina con esa última pregunta, sin contestarla. En este pasaje Marcos no cita el Antiguo Testamento.

Lo que este encuentro busca

Que cada uno se haga la pregunta de los discípulos, «¿quién es este?», desde lo que el texto muestra: Jesús manda, y el viento y el mar le obedecen; y los discípulos, en medio de la tormenta, acudieron a él. Tú no señalas a nadie ni pides que nadie cuente sus miedos: abres la pregunta y dejas que cada uno la piense.


EL ENCUENTRO, PASO A PASO — 50 minutos

0 a 8 min · Oración y lectura

Da la bienvenida a cada uno por su nombre. Un repaso de un minuto: En la parábola del sembrador, ¿quiénes son la buena tierra? (Los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto; versículo 20.)

Ora en pocas palabras, por ejemplo: «Señor, gracias porque podemos acudir a ti. Abre nuestros ojos a lo que hoy nos muestras.»

Pide a una persona, avisada con tiempo, que lea en voz alta Marcos 4:35-41, completo. Una vez basta. No comentes todavía.

8 a 20 min · Observar

Solo lo que el texto dice, todavía sin opinar.

  1. ¿Cuándo salen, quién propone cruzar y cómo se llevan a Jesús? (versículos 35 y 36)
  2. ¿Qué tan grave es la tormenta, según el versículo 37?
  3. ¿Dónde está Jesús y qué hace? ¿Con qué palabras lo despiertan? (versículo 38)
  4. ¿Qué hace Jesús, a quién le habla primero y qué pasa? (versículo 39)
  5. ¿Qué pregunta Jesús, y qué se preguntan los discípulos al final? (versículos 40 y 41)

Que noten el orden: primero calma el mar, después habla con los discípulos.

20 a 32 min · Interpretar

Qué nos muestra el pasaje de Jesús.

  1. ¿Por qué crees que Marcos anota que Jesús dormía en la popa, sobre un cabezal, mientras la barca se llenaba de agua? ¿Qué contraste arma con eso? (Pista para el líder: suele salir el contraste entre la calma de Jesús y la angustia de los discípulos. Vale la pena notar también que Jesús iba en la misma barca, expuesto a la misma tormenta.)
  2. Los discípulos lo despiertan con un reclamo: «¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?» (versículo 38). ¿Qué revela esa pregunta de lo que pensaban de él en ese momento? (Pista para el líder: le reclaman, pero acuden a él y no a otro. La conversación suele ir hacia la honestidad de esa oración: le dicen lo que sienten.)
  3. Jesús primero calma el mar y después pregunta: «¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?» (versículo 40). ¿Qué te dice ese orden? (Pista para el líder: actúa antes de preguntar. Las preguntas llegan cuando ya hay calma, para que piensen, no en medio del peligro.)
  4. Jesús reprende al viento y manda al mar enmudecer con los mismos verbos que usó con un espíritu inmundo (Marcos 1:25). ¿Qué muestra eso de él? (Pista para el líder: su palabra manda sobre las personas, sobre los espíritus y también sobre la naturaleza. En la sinagoga la gente también se preguntó qué era aquello; Marcos 1:27.)
  5. Los discípulos tienen miedo dos veces (versículos 38 y 41). ¿Qué cambia entre el primer miedo y el segundo? (Pista para el líder: el primero es miedo a hundirse; el segundo llega con el mar en calma y es asombro ante quién es Jesús. Deja abierta la pregunta «¿quién es este?»: cada uno la responde por sí mismo.)

Lo que conviene que quede dicho: Jesús manda, y el viento y el mar le obedecen. Los discípulos acudieron a él en medio de la tormenta, y él estaba en la misma barca. La pregunta «¿quién es este?» queda abierta para cada uno.

32 a 44 min · Aplicar: en la misma barca

Primero, una pregunta para cada uno, en silencio (dos minutos para escribir en la hoja): ¿Qué me muestra este pasaje de quién es Jesús?

Después, en grupos de tres o cuatro, conversen en general, sin contar casos personales: En el trabajo, en el barrio y en la misma iglesia hay temporadas que se parecen a esa noche en el lago: mucho por hacer, poco claro el camino, decisiones que no se pueden aplazar. ¿Qué suele hacer la gente en esas temporadas? ¿Qué hicieron los discípulos? Y como Jesús iba en la misma barca con ellos, ¿cómo podemos estar cerca unos de otros, y de los vecinos y compañeros de trabajo, en temporadas así? Cada grupo propone una o dos ideas sencillas y concretas (por ejemplo: orar unos por otros durante la semana, enviarle el verso de hoy a quien anda con mucho encima, ofrecer una hora de ayuda con una tarea pendiente, sentarse junto a alguien en el culto). Un vocero las comparte en una frase.

Escribe las ideas en un papel visible. Al final, el grupo elige una sola para esta semana.

Si el grupo es grande: grupos de cuatro, y solo tres voceros comparten. Si es pequeño: conversen todos juntos. Sin luz o sin papel: que cada vocero diga su idea y el líder las repita en voz alta antes de elegir.

44 a 50 min · Cierre

  1. El verso, juntos, una vez, despacio: Y levantándose, increpó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza (Marcos 4:39).
  2. Para pensar, en silencio: ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?
  3. Para poner en práctica esta semana: cada día, hablar con Jesús en oración de lo que te preocupa, como los discípulos que acudieron a él; y poner en práctica la idea que eligió el grupo.
  4. Oración de gratitud. Ora en voz alta, sencillo, o invita a un voluntario: «Señor Jesús, gracias porque el viento y el mar te obedecen, y porque podemos acudir a ti. Gracias por la paz que nos das.»
  5. Puerta abierta: «Si hoy quieres dar un paso con Jesús, o volver a él, puedes decírselo en tu oración. Y si quieres conversarlo, el pastor o la pastora está para eso.»

SI TE HACE FALTA

Si el grupo no responde: responde tú la primera pregunta, en corto, y vuelve a preguntar.

Si alguien habla mucho: agradécele su aporte y dale la oportunidad a otros; por ejemplo: «Muchas gracias, hermano. ¿A alguien más le gustaría participar?»

Si la conversación se va a casos personales: agradece el aporte y vuelve con calma a la pregunta general del grupo.

Si te falta tiempo: acorta Interpretar y conserva Aplicar y el cierre.


PARA PROFUNDIZAR (el líder, durante la semana)

Lecturas relacionadas

Una observación del contexto

La palabra que Marcos usa para la tempestad del versículo 37 es la de un torbellino o ráfaga violenta, no la de una lluvia. Encaja con lo que se sabe del lago, donde el viento baja de golpe desde los cerros; en una barca abierta como la hallada en 1986, unas pocas olas bastan para que ya se anegue, como dice el versículo 37.


EL PRÓXIMO ENCUENTRO

Encuentro 5 · Jairo y su hija — Marcos 5:21-43.

Para el próximo encuentro: el pasaje es largo y se lee en dos partes; avisa desde hoy a dos personas: una leerá los versículos 21 al 34 y otra, del 35 al 43.

¡Dios te bendiga!