Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 18 · MAYORDOMÍA

Administradores, no dueños

Bosquejo 72

Lee antes de preparar: el Salmo 24 completo. El versículo 1 es el conocido, pero el salmo continúa con una pregunta: quién puede subir al monte del Señor (versículos 3-6), y termina con la entrada del Rey de gloria. Es un salmo que probablemente se cantaba al subir al templo.

Idea central, en una frase: Todo lo que tenemos pertenece a Dios; nosotros somos encargados de cuidarlo y usarlo bien.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Pregunta: ¿de quién es tu casa, tu trabajo, tu dinero, tu tiempo? Deja que cada uno piense su respuesta, y lee el salmo.

1 · Todo es de Dios (versículos 1-2)

Qué dice el texto: el salmo afirma que la tierra y todo lo que hay en ella es del Señor, porque él la fundó.

Qué explicar: desde el principio nos ubica: no somos los dueños, sino los que administran. Eso cambia cómo vemos lo que tenemos: no lo defendemos con miedo, porque no es nuestro; lo cuidamos con responsabilidad, porque nos fue confiado.

Pregunta para dejar en el aire: ¿hay algo que trates como solo tuyo y que en realidad te fue confiado?

2 · El administrador cuida lo que no es suyo

Qué dice el texto: el salmo no da instrucciones de administración, pero establece la base: el dueño es Dios.

Qué explicar: un administrador fiel cuida bien, gasta con sabiduría, da cuenta de lo que hace y no se apropia de lo que no le pertenece. Esto se aplica al dinero, al tiempo, a los dones y al cuerpo. Y conviene recordar que Jesús dijo que quien es fiel en lo poco será fiel en lo mucho (Lucas 16:10).

Una imagen que ayuda: el encargado de una casa ajena. La cuida como si fuera suya, pero sabe que el dueño va a volver.

3 · Limpios de manos y puros de corazón (versículos 3-6)

Qué dice el texto: el salmo pregunta quién puede acercarse al monte del Señor, y responde: el limpio de manos y puro de corazón.

Qué explicar: administrar bien no es solo un tema de números, sino de integridad. Quien maneja lo que es de Dios debe hacerlo con honestidad, sin engaños. Y el resultado es alegre: recibir bendición del Señor. La administración fiel se ve en la familia, en la iglesia y en la comunidad.

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Anota cada día de esta semana en qué usas tu tiempo y tus recursos. Al terminar, identifica una cosa que quieres cambiar para honrar a Dios.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿de quién es tu casa, tu trabajo, tu dinero, tu tiempo? Respóndela con el salmo: de Dios es la tierra y todo lo que hay en ella; nosotros somos sus encargados, y se lo cuidamos con gusto. Y repite en voz alta la idea central: Todo lo que tenemos pertenece a Dios; nosotros somos encargados de cuidarlo y usarlo bien.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

Si todo es de Dios, también tu vida. Si nunca se la has entregado, hoy puedes recibir a Jesús como tu Señor y Salvador. Y si ya lo conoces, pero volviste a manejar tu vida como si fuera solo tuya, hoy puedes devolvérsela y consagrarla de nuevo.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que los presentes cuiden todo lo que tienen como buenos administradores. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!