Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 18 · MAYORDOMÍA

Constancia que se nota

Bosquejo 70

Lee antes de preparar: Proverbios 6:6-8. Es un proverbio breve con una sola imagen: la hormiga. El texto sigue en los versículos 9 al 11, que este bosquejo no usa; quédate con lo que el texto dice de la hormiga.

Idea central, en una frase: La constancia de cada día, hecha a su tiempo y sin que nadie nos empuje, es una sabiduría que se aprende mirando lo pequeño.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Pregunta: ¿cuál es la cosa pequeña que haces cada día y que nadie nota? Deja unos segundos de silencio. Di que hoy el texto nos manda a mirar a un animal muy pequeño.

1 · Mira y aprende (versículo 6)

Qué dice el texto: el proverbio manda ir a la hormiga, mirar sus caminos y ser sabio.

Qué explicar: la Biblia nos manda a aprender de lo pequeño. La sabiduría no siempre viene de algo grande; a veces está en lo que pisamos sin darnos cuenta. Mirar «sus caminos» es observar con calma: la hormiga hace pocas cosas, pero las hace todos los días.

Una imagen que ayuda: una fila de hormigas llevando migas por el mismo camino de siempre. Ninguna hace ruido ni espera aplausos.

Pregunta para dejar en el aire: ¿qué cosa pequeña podrías aprender a hacer con más constancia?

2 · Sin que nadie la mande (versículo 7)

Qué dice el texto: la hormiga no tiene capitán, ni gobernador, ni señor.

Qué explicar: nadie la vigila ni la empuja, y aun así hace su parte. La constancia que dura no depende de que alguien nos mire. En la vida con Dios pasa igual: la oración, la lectura de la Palabra y el servicio que se mantienen cuando nadie los ve son los que van echando raíz. Pero esta constancia sin supervisores no nace de la fuerza de voluntad: nace del amor a Dios y de la gratitud por lo que él ya hizo por nosotros. Se ora y se sirve en lo secreto no para cumplir, sino porque se ama a Aquel que ve en lo secreto.

Una imagen que ayuda: una lámpara encendida en un cuarto vacío. No necesita público para alumbrar.

3 · Cada cosa a su tiempo (versículo 8)

Qué dice el texto: la hormiga prepara en el verano su comida y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

Qué explicar: la hormiga distingue los tiempos: hay tiempo de preparar y hay tiempo de recoger. Lo suyo es hacer hoy lo que toca hoy, aunque todavía no se vea el fruto. Dios no nos pide ir más rápido que nadie, sino ser constantes con lo que nos toca ahora.

Pregunta para dejar en el aire: ¿qué te toca hacer hoy, aunque todavía no veas el fruto?

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Escoge una sola cosa pequeña que sí puedes hacer cada día esta semana (diez minutos leyendo la Biblia, una oración antes de dormir, una llamada a alguien) y hazla todos los días, sin avisarle a nadie. Al final de la semana, dale gracias a Dios por ella.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿cuál es la cosa pequeña que haces cada día y que nadie nota? Respóndela con el proverbio: Dios la ve, y la sabiduría crece en esas cosas pequeñas que se repiten a su tiempo, por amor a él y con gratitud, no por obligación. Y repite en voz alta la idea central: La constancia de cada día, hecha a su tiempo y sin que nadie nos empuje, es una sabiduría que se aprende mirando lo pequeño.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

Esa constancia empieza por un paso: acercarse a Dios. Si nunca has recibido a Jesús como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo y empezar de nuevo. Y si ya lo conoces, pero tus pasos de cada día se fueron enfriando, hoy puedes volver y consagrarle de nuevo tu vida.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron y por quienes llegaron con pocas fuerzas, para que Dios los sostenga paso a paso. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!