Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 11 · GRACIA Y AMOR

El padre que espera

Bosquejo 41

Lee antes de preparar: Lucas 15:1-32, o al menos los versículos 11 al 32. Jesús cuenta esta parábola porque los fariseos criticaban que recibiera a los pecadores (versículos 1-2). La historia tiene dos hijos, no uno.

Idea central, en una frase: El Padre espera al que se fue, corre a recibirlo y sale también a buscar al que se quedó resentido.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Pregunta: ¿has esperado alguna vez a alguien que se fue de tu casa? Deja unos segundos. Di que Jesús cuenta la historia de un padre que esperaba.

1 · El hijo que se fue y volvió en sí (versículos 11-19)

Qué dice el texto: el hijo menor pidió su herencia, se fue lejos y la gastó. Llegó una hambruna, terminó cuidando cerdos y deseaba comer lo que ellos comían. Entonces reflexionó y decidió volver a su padre a pedirle trabajo.

Qué explicar: el hijo no volvió por amor, sino por hambre. Y aun así volvió. Fíjate en que Jesús dice que «volvió en sí»: la conversión empieza cuando uno se ve como es. No hace falta tener las motivaciones perfectas para dar el paso de volver.

Pregunta para dejar en el aire: ¿hay algo de lo que necesites «volver en ti»?

2 · El padre que corre (versículos 20-24)

Qué dice el texto: cuando el hijo todavía estaba lejos, su padre lo vio, sintió compasión, corrió, lo abrazó y lo besó. El hijo empezó su discurso de arrepentimiento, pero el padre pidió el mejor vestido, un anillo, sandalias y una fiesta.

Qué explicar: el padre corrió antes de oír la disculpa y no dejó terminar el discurso. Se suele señalar que un hombre mayor no solía correr en público; este padre lo hizo sin importarle. Así es el amor de Dios: sale al encuentro. Y lo restituyó como hijo, no como empleado.

Una imagen que ayuda: alguien que mira por la ventana el camino. El texto no dice que esperara cada día, pero sí que lo vio cuando el hijo aún estaba lejos.

3 · El hermano de afuera (versículos 25-32)

Qué dice el texto: el hijo mayor volvía del campo, oyó la fiesta y se enojó tanto que no quiso entrar. Su padre salió a rogarle. El hijo se quejó de que él sí había servido y nunca recibió una fiesta. El padre le respondió que él siempre estaba con él, y que había que celebrar. El relato termina sin decir si entró.

Qué explicar: esta parte es tan importante como la anterior. El hijo mayor estaba en la casa, pero tenía el corazón lejos: servía con resentimiento. Es una advertencia para todos, también para quienes llevamos años en la iglesia. Y el padre sale a buscarlo también a él. Jesús deja el final abierto para que quien escucha decida.

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Si estás lejos de Dios, esta semana da un paso de regreso, aunque sea imperfecto: háblale y cuéntale dónde estás. Si has servido con resentimiento, díselo a Dios con sinceridad. Y si esperas a alguien, ora por esa persona cada día.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿has esperado alguna vez a alguien que se fue de tu casa? Respóndela con la parábola: el padre vio a su hijo cuando aún estaba lejos, corrió a abrazarlo, y después salió también a buscar al hermano que se quedó afuera. Y repite en voz alta la idea central: El Padre espera al que se fue, corre a recibirlo y sale también a buscar al que se quedó resentido.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

Así espera Dios hoy. Si nunca has vuelto a él, hoy puedes hacerlo y recibir a Jesús como tu Señor y Salvador; no tienes que tener el discurso perfecto. Y si estás en la casa pero con el corazón lejos, hoy puedes entrar a la fiesta y consagrarle de nuevo tu vida.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron, por los que están lejos y por los que están cerca con el corazón lejos. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!