
Un solo cuerpo con muchas partes
Bosquejo 37
Lee antes de preparar: 1 Corintios 12:12-31. Pablo escribe a una iglesia dividida por rivalidades. Fíjate en que el cuerpo es una imagen sobre necesitarse unos a otros.
Idea central, en una frase: Cada creyente es una parte necesaria del cuerpo de Cristo, y ninguno puede decir que no hace falta ni que sobra.
Duración aproximada: 15 a 20 minutos.
Para empezar
Pregunta: ¿qué pasa cuando te duele un dedo del pie? Todo el cuerpo lo siente y camina distinto. Con esa imagen, lee el pasaje.
1 · Muchos y un solo cuerpo (versículos 12-14)
Qué dice el texto: Pablo compara la iglesia con un cuerpo de muchas partes, y dice que todos, de origen y condición distintos, fueron unidos por un mismo Espíritu.
Qué explicar: la unidad no significa que todos sean iguales. Significa que personas muy diferentes pertenecen al mismo cuerpo. En Corinto eso incluía ricos y pobres, y gente de culturas distintas.
Pregunta para dejar en el aire: ¿hay alguien en tu iglesia con quien te cueste sentirte «del mismo cuerpo»?
2 · Nadie puede decir «no soy necesario» (versículos 15-20)
Qué dice el texto: el pie no puede decir que no es del cuerpo por no ser mano, ni la oreja por no ser ojo.
Qué explicar: la comparación con otros nos hace sentir inferiores o superiores. Pablo la corta: cada parte está puesta por Dios donde está. Si te sientes de segunda, el texto te dice que el cuerpo estaría incompleto sin ti.
Una imagen que ayuda: una orquesta. Un violín no suena más «importante» que un triángulo, pero cuando el triángulo falta, la pieza tiene un hueco.
3 · Cuidarnos unos a otros (versículos 21-26)
Qué dice el texto: Pablo dice que las partes que parecen más débiles son las más necesarias, y que cuando una sufre, todas sufren con ella.
Qué explicar: así se cuida mejor a quien parece menos visible. Y la iglesia se alegra y llora junta. Y, como dice Pablo en otra carta, la cabeza del cuerpo es Cristo (Colosenses 1:18).
Aplicación práctica durante la semana
Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:
Piensa en una persona de tu iglesia que suele pasar desapercibida. Esta semana hazle saber, de palabra o con un gesto, que hace falta.
Cierre y llamado
1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿qué pasa cuando te duele un dedo del pie? Respóndela con Pablo: todo el cuerpo lo siente; así es la iglesia, un cuerpo con muchas partes donde ninguna sobra y todas se necesitan. Y repite en voz alta la idea central: Cada creyente es una parte necesaria del cuerpo de Cristo, y ninguno puede decir que no hace falta ni que sobra.
2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:
En el cuerpo de Cristo hay lugar para ti. Si nunca has recibido a Jesús como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo y ser parte de su cuerpo. Y si ya lo conoces, pero te sentiste de más y te fuiste apartando, hoy puedes volver y consagrarle de nuevo tu vida.
Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.
3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que cada persona presente sepa que tiene lugar en el cuerpo. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.
¡Dios te bendiga!