Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 7 · ORACIÓN Y GRATITUD

El trono de la gracia

Bosquejo 27

Lee antes de preparar: Hebreos 4:1-16. El bosquejo se centra en los versículos 14 al 16. El autor presenta a Jesús como sumo sacerdote que comprende nuestra debilidad, y por eso nos invita a acercarnos.

Idea central, en una frase: Podemos acercarnos a Dios con confianza porque Jesús, nuestro sumo sacerdote, entiende nuestras debilidades.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Pregunta: ¿a quién le cuentas lo que te avergüenza? Lo contamos a alguien que nos va a entender. Con eso en mente, lee el pasaje.

1 · Un sumo sacerdote que nos entiende (versículos 14-15)

Qué dice el texto: el autor presenta a Jesús como un sumo sacerdote que sí puede compadecerse de nuestras debilidades, porque pasó por pruebas como las nuestras sin fallar.

Qué explicar: Jesús no mira nuestras luchas desde lejos. Vivió cansancio, tentación y dolor. Por eso su comprensión es real, no teórica.

Pregunta para dejar en el aire: ¿te acercas a Dios sintiéndote juzgado o comprendido?

2 · Acercarnos con confianza (versículo 16)

Qué dice el texto: el autor invita a llegar con confianza al lugar donde Dios reina con gracia.

Qué explicar: el trono de un rey solía ser intimidante. Este es «de gracia». La invitación es a llegar como estamos, sin fingir. Los errores no cierran la puerta.

Una imagen que ayuda: una puerta abierta a un niño que llega a casa a cualquier hora. No hay que pedir cita.

3 · Misericordia y ayuda a tiempo (versículo 16)

Qué dice el texto: el autor dice que allí recibimos misericordia y hallamos gracia que nos ayuda en el momento justo.

Qué explicar: misericordia es lo que necesitamos cuando hemos fallado; gracia, fuerza para lo que viene. Y es «oportuno»: llega en el momento justo. No hay que esperar a estar mejor para pedirla.

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Esta semana, cuando tengas una falta o un dolor, no te escondas de Dios: acércate en seguida y cuéntale lo que pasó.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿a quién le cuentas lo que te avergüenza? Respóndela con Hebreos: a alguien que te entiende; y Jesús nos entiende, porque pasó por pruebas como las nuestras. Por eso podemos acercarnos con confianza. Y repite en voz alta la idea central: Podemos acercarnos a Dios con confianza porque Jesús, nuestro sumo sacerdote, entiende nuestras debilidades.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

La puerta está abierta hoy. Si nunca te has acercado a Jesús para recibirlo como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo sin miedo. Y si ya lo conoces, pero la vergüenza te hizo esconderte, hoy puedes acercarte de nuevo y consagrarle tu vida.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que cada persona presente se acerque a Dios sin miedo. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!