Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 3 · PROPÓSITO Y TRABAJO

Descubriendo el propósito en lo cotidiano

Bosquejo 9

Lee antes de preparar: Eclesiastés 3:9-15. El libro lo escribe un maestro que se cansa de buscar sentido en todo y repite que muchas cosas son «vanidad». El versículo 13 es una de las pocas pausas de calma dentro de ese cansancio. Lee también 2:24-26 y 5:18-20, que dicen algo parecido.

Idea central, en una frase: Poder comer, trabajar y disfrutar de lo que hemos hecho es un regalo de Dios, no un premio que nos ganamos.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

Cuenta que hay personas que pasan la vida esperando el gran momento: el ascenso, el viaje, el logro grande. La pregunta para abrir: ¿qué cosa sencilla de tu día disfrutaste esta semana, como una comida o el fin de una tarea?

1 · Dios está en lo sencillo (versículo 13)

Qué dice el texto: el maestro dice que comer, beber y ver el bien en el propio trabajo es don de Dios.

Qué explicar: no hace falta un llamado espectacular para tener propósito. Gran parte de la vida es rutina, y Eclesiastés enseña que Dios se hace presente ahí. Cuidar a la familia, hacer bien la tarea y compartir una comida también son parte de su plan.

Pregunta para dejar en el aire: ¿hay alguna parte de tu rutina que parezca no valer la pena? Mírala otra vez con este versículo.

2 · El gozo como regalo (versículo 13 y 2:24)

Qué dice el texto: el disfrute aparece como un don de Dios, no como algo que se conquista.

Qué explicar: hay que reconocer que el mismo libro habla de cansancio, injusticia y frustración. Eclesiastés no niega el dolor. Pero enseña que, aun así, el gozo sencillo es real, y se recibe con gratitud. Nadie puede fabricarlo con más esfuerzo.

3 · Hechos con un diseño (versículos 10-11)

Qué dice el texto: Dios hizo todo apropiado en su tiempo, y puso en el corazón humano un sentido de lo eterno.

Qué explicar: eso explica por qué a veces el éxito no llena. Fuimos hechos para algo más grande que los logros de un año. Trabajar bien y disfrutarlo es bueno, y a la vez apunta a Alguien mayor.

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Si hay una tarea rutinaria que te cuesta disfrutar, escógela. Esta semana, cámbiale el enfoque: pregúntate a quién sirve y qué bien hace. Y al terminar cada día, da gracias por una cosa sencilla que sí salió bien.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿qué cosa sencilla de tu día disfrutaste esta semana? Respóndela con Eclesiastés: comer, trabajar y disfrutar de lo hecho es un regalo de Dios, y ese regalo está en lo de todos los días. Y repite en voz alta la idea central: Poder comer, trabajar y disfrutar de lo que hemos hecho es un regalo de Dios, no un premio que nos ganamos.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

El mayor regalo de Dios es Jesús. Si nunca lo has recibido como tu Señor y Salvador, hoy puedes hacerlo. Y si ya lo conoces, pero la rutina te fue enfriando, hoy puedes volver a él y consagrarle de nuevo tu vida, también lo de cada día.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que cada persona presente disfrute hoy de algo que antes pasaba por alto. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!