Audiovisión Musical
BOSQUEJOS PARA PREDICAR
SEMANA 2 · FAMILIA

El arte de perdonar en casa

Bosquejo 6

Lee antes de preparar: Colosenses 3:12-17. El bosquejo usa el versículo 13, pero Pablo lo pone dentro de una imagen de ropa: primero hay que vestirse (versículo 12), y el perdón es una de las prendas. El versículo 14 dice qué une todo.

Idea central, en una frase: El perdón constante, dado como Cristo nos perdonó a nosotros, es lo que mantiene unida a una familia que nunca será perfecta.

Duración aproximada: 15 a 20 minutos.

Para empezar

En toda casa hay defectos y pequeños roces: el que deja todo tirado, el que habla fuerte, el que olvida lo importante. La pregunta para abrir: ¿cuántas veces en una semana tienes algo que perdonarle a alguien de tu casa, aunque nunca lo digas en voz alta?

1 · Soportarse unos a otros (versículo 13)

Qué dice el texto: Pablo empieza pidiendo que nos soportemos unos a otros. Antes de perdonar hay algo más cotidiano: cargar con las diferencias y las debilidades del otro.

Qué explicar: una familia no está formada por personas perfectas sino por personas que se toleran con paciencia. Reconocer que uno también tiene defectos que los demás cargan hace más fácil cargar los ajenos.

Pregunta para dejar en el aire: ¿quién en tu casa carga con paciencia algún defecto tuyo? Quizás esta semana sea un buen momento para agradecérselo.

2 · Perdonar como Cristo perdonó (versículo 13)

Qué dice el texto: la medida del perdón que Pablo pide es cómo nos perdonó Cristo a nosotros. No es el tamaño de la ofensa, sino cómo hemos sido perdonados.

Qué explicar: perdonar no es decir que lo que pasó no importó. Cristo perdonó sabiendo exactamente lo que había hecho cada uno. El perdón que Pablo pide es generoso, no ingenuo. Y tampoco es una emoción que hay que esperar sentir: es una decisión, aunque los sentimientos lleguen después.

Una imagen que ayuda: una deuda cancelada. El que perdona renuncia a cobrar, aunque el deudor se lo merezca.

3 · El amor que lo une todo (versículo 14)

Qué dice el texto: por encima de todo, Pablo pide vestirse de amor, y lo llama lo que une todo en perfecta armonía.

Qué explicar: el perdón no es la meta; es lo que permite que el amor siga funcionando. Sin perdón, el resentimiento se acumula como polvo entre las piezas hasta que se separan.

Aplicación práctica durante la semana

Propónsela a la congregación como un compromiso personal, algo concreto para vivir esta semana lo que escucharon:

Si hay un roce sin resolver con alguien de tu casa, esta semana da el primer paso: pídele perdón si fuiste tú, o dile que lo perdonas si fue el otro. Una conversación corta, sin reproches.

Cierre y llamado

1 · Recoge el mensaje (un minuto). Vuelve a la pregunta con la que abriste: ¿cuántas veces en una semana tienes algo que perdonarle a alguien de tu casa? Respóndela: sean muchas o pocas, Pablo habla del perdón como una prenda que hay que ponerse cada mañana, no una sola vez. Y repite en voz alta la idea central: El perdón constante, dado como Cristo nos perdonó a nosotros, es lo que mantiene unida a una familia que nunca será perfecta.

2 · El llamado (dos o tres minutos). Con tus palabras, más o menos así:

Solo puede perdonar así quien ha sido perdonado. Si nunca has recibido el perdón de Jesús, hoy puedes pedírselo y recibirlo como tu Señor y Salvador. Y si ya lo conoces, pero llevas tiempo guardando rencor en tu casa, hoy puedes soltarlo delante de él y consagrarle de nuevo tu vida.

Invita a responder según la costumbre de tu iglesia: orar en su lugar o hablar contigo al terminar. Deja un momento de silencio para que cada quien pueda responder con calma. Con cariño y con libertad: la urgencia se dice como una invitación.

3 · Oración. Ora por quienes respondieron, y para que cada persona presente se vista de perdón al llegar hoy a su casa. Quédate disponible al terminar para quien quiera hablar contigo.

¡Dios te bendiga!